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Spagnolo deja la Kutxa con una defensa de la independencia de las cajas

"He sido importante, pero no tanto; he hecho mucho, pero no todo". Éstas fueron las últimas declaraciones de Fernando Spagnolo como presidente de la Kutxa, cargo que ha ocupado los últimos 12 años. Se marcha orgulloso de su gestión, del impulso económico y expansión que ha adquirido la caja guipuzcoana durante su mandato. En el adiós, abogó por preservar la "independencia de las cajas" frente a los intentos intervencionistas del poder político. Spagnolo presidió ayer su última asamblea general antes de dar el relevo a su "amigo" Carlos Etxepare.

"Me voy encantado de la vida. Yo no me enfado nunca". Spagnolo evitó ayer cualquier polémica sobre su despedida: "Entré sin hacer mucho ruido y me gustaría marcharme haciendo menos". Las de ayer fueron las primeras y las últimas declaraciones ante los periodistas desde que se conoció que no iba a repetir en el cargo, según él, por "motivos personales". En todo momento quiso dar a entender que el relevo en la presidencia de la Kutxa se produce de forma natural.

A Spagnolo le sucederá el próximo jueves, fecha en la que finaliza el proceso electoral interno para renovar los 100 miembros de la asamblea y elegir al nuevo Consejo de Administración, Carlos Etxepare, la persona elegida por el PNV para dirigir la Kutxa durante los próximos cuatro años. La decisión de la dirección peneuvista guipuzcoana se produjo después de que Spagnolo se decantase por Joseba Egibar como sustituto de Xabier Arzalluz al frente del partido. Ayer, Spagnolo afirmó que "al presidente [de Kutxa] sólo le respalda su Consejo de Administración", un apoyo que, a su juicio, ha recibido "incluso en las decisiones más controvertidas".

El todavía presidente realizó una defensa a ultranza de la autonomía de las cajas de ahorro frente a injerencias externas: "Lo más importante de una caja es mantener su independencia en la gestión", porque, en su opinión, sólo de esta forma las entidades de ahorro pueden "batir a la banca en los mercados". Manifestó rotundamente que el consejo de la Kutxa, mientras él ha sido su presidente, ha actuado "con la más absoluta de las independencias".

No obstante, a renglón seguido lanzó una pregunta al aire para matizar su afirmación: "¿Hay intromisión de la política en la economía? Pues las cajas [de ahorro] no son algo aislado de la economía". Contestó así a una pregunta sobre el peligro de que el poder político se entrometa en el negocio bancario. Spagnolo reconoció que las últimas reformas legislativas, en alusión a la ley vasca de Cajas, "se encaminan aparentemente hacia un mayor control" de la gestión financiera.

El presidente saliente realizó un análisis muy positivo de su mandato, del que destacó "la diversificación del negocio y la expansión" en otros puntos de España y del País Vasco francés. En cuanto a las cifras de su gestión, citó que la Kutxa ha ahorrado 1.000 millones de euros durante los últimos 12 años, mientras que en los cien años anteriores el ahorro ascendió a 450 millones. Para despejar cualquier duda sobre la eficacia de su tarea, resaltó que "las plusvalías latentes superan los 800 millones".

Spagnolo desveló que ha recibido "dos o tres ofertas" profesionales, aunque aclaró que "ninguna tiene proyección pública". Antes de marcharse, ha mantenido reuniones para el traspaso de poderes con su sucesor, Carlos Etxepare, director de Presupuestos y de Hacienda de la Diputación la pasada legislatura y actualmente asesor técnico del Departamento de Calidad de la Administración. "Es amigo mío y está muy cualificado" para el cargo, añadió.

En su última comparecencia ante la asamblea general de Kutxa, Spagnolo presentó las cuentas de 2003, que arrojaron un beneficio neto de 180 millones de euros, un 16,7% superior al del ejercicio anterior. Deja la entidad ahorradora guipuzcoana como "la segunda caja más rentable" de España y la octava atendiendo a la cifra de ganancias.

Spagnolo advirtió de que el presente ejercicio se va a caracterizar por "una coyuntura de tipos de interés muy baja, en torno al 2%", lo que incidirá negativamente sobre los márgenes del negocio bancario. Pese a ello, la Kutxa ha alcanzado un beneficio neto consolidado de 41 millones al cierre del primer trimestre de este año. De seguir esta evolución, pronosticó Spagnolo, la caja guipuzcoana podría llegar a obtener unas ganancias después de impuestos de 189 millones, que supondría un incremento del 5% respecto al año pasado.

Durante este ejercicio, anunció el presidente saliente, el plan de expansión seguirá adelante con la apertura de un total de 30 nuevas oficinas, principalmente en el área del Levante y en menor medida en Madrid y Barcelona. La Kutxa terminará el año con 227 sucursales, de las que 99 estarán ubicadas fuera de Guipúzcoa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de abril de 2004