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Francia apoya a Rato para el FMI tras aceptar su candidato seguir en el BERD

Sarkozy supedita su respaldo a que el ex ministro español acepte cuatro condiciones

El ministro francés de Economía, Nicolas Sarkozy, despejó ayer el camino de Rodrigo Rato como candidato a la dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI) en una conversación telefónica mantenida entre los dos. Oficialmente no se trata de un respaldo incondicional, sino de un apoyo condicionado a que el programa de Rato incluya cuatro puntos deseados por Francia, que se comprometió a "tener en cuenta". El cambio de actitud llegó después de que Jean Lemierre, el candidato francés, fuera reelegido al frente del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD).

Tras el apoyo inicial de Estados Unidos, que se espera que no cambie tras la retirada de las tropas españolas de Irak, las dudas francesas se resuelven una vez que Rato conoce las prioridades de París. La primera de ellas consiste en conceder "un lugar importante al desarrollo y en particular a África", lo cual tiene que ver con el apoyo que Francia había obtenido para su propio candidato entre muchos de los países menos desarrollados.

La segunda petición francesa consiste en "organizar un buen seguimiento macroeconómico del conjunto de las economías desarrolladas". A ello se añaden otros dos puntos relacionados con el reparto de influencias y cuotas de poder en el FMI: se trata de asegurar "una buena representación del conjunto de la comunidad internacional" y "un reclutamiento más variado en el seno de la administración del FMI".

Un colaborador muy próximo al ministro francés, Nicolas Sarkozy, que dio cuenta a este periódico de la conversación con Rato, reconoció que el ex vicepresidente español se había comprometido a "tener en cuenta" las prioridades francesas y que su nombre es ahora el único en liza. Fuentes próximas a Rato interpretaron, a su vez, la conversación como el respaldo francés definitivo a su candidatura para dirigir el FMI.

Despejado el camino, el Ecofin (ministros de Economía y Finanzas de la zona euro) lo podría proclamar mañana como el candidato europeo para que su candidatura sea ratificada el sábado en Washington por los socios no europeos. (James Wolfensohn, presidente del Banco Mundial, que ayer se encontraba en París, declinó pronunciarse por cualquiera de los candidatos en liza para el FMI).

No más reservas

La diplomática manera con que Francia ha deseado la continuidad de su propio candidato, Jean Lemierre, durante cuatro años más en el BERD sólo ha sido, por lo tanto, la condición necesaria para otra no menos diplomática retirada de sus reservas hacia el nombre del español, que obtiene así el pleno respaldo de los europeos, toda vez que Alemania apoyaba al candidato francés.

Los obstáculos que se presentaban en el camino del candidato español se han visto despejados porque el nombre del francés Lemierre suscitaba poco apoyo por parte del conjunto de los accionistas del FMI, según las indagaciones efectuadas por el ministro británico de Economía, Gordon Brown, con quien Sarkozy "concertó" el apoyo a Rato. Francia cuenta ya con uno de sus nacionales, Jean-Claude Trichet, como presidente del Banco Central Europeo (BCE) y el otro peso fuerte europeo, Alemania, que podría haber jugado también un papel, parece reservarse para la futura vicepresidencia económica de la Comisión Europea. Francia ha tenido tres directores del FMI en la historia de este organismo.

El Gobierno francés dio enseguida la primera señal de que la reelección de Lemierre llevaba aparejada su renuncia a la jefatura del FMI. El propio Lemierre confirmó en declaraciones a la agencia France Press su voluntad de quedarse en el BERD. "Estoy decidido, completamente decidido, a consagrarme al BERD y al mandato que se me ha confiado. Es una misión formidable. Estoy orgulloso de quedarme cuatro años más", enfatizó. A última hora de la tarde confirmó en rueda de prensa que ya no aspira a la jefatura del FMI.

El cauto Jean Claude Junckers, presidente de turno del Consejo de Gobernadores del BERD y primer ministro de Luxemburgo, había dejado claro poco antes de empezar la asamblea del BERD que la reelección de Lemierre no impedía que unos días después pudiera renunciar al cargo para aceptar la jefatura del FMI o que a última hora pudiera aparecer un tercer candidato. "Cosas más raras se han visto en la Unión Europea", dijo.

Pero, tras la declaración de Sarkozy, pareció aceptar entre líneas que la elección de Rato es segura. Una impresión confirmada por el ministro belga, Didier Reynders. "Si Lemierre renuncia, sólo queda Rato. No espero ningún otro candidato", dijo satisfecho. "Nosotros siempre lo hemos apoyado y ahora mismo acabo de hablar con él", añadió. "Espero que se tome una decisión muy pronto, incluso antes de la reunión del día 24 en Washington [la Asamblea del FMI se celebra esta semana]", subrayó.

Según Reynders, la decisión se puede tomar sin necesidad de que se convoque una reunión formal del Ecofin: "Lo podemos decidir por teléfono". Ayer se especulaba con que los ministros sostuvieran una reunión por videoconferencia mañana miércoles para tomar una decisión.

Buen año para la economía mundial

La recuperación de la economía mundial se consolida, gracias principalmente al incremento de las inversiones y a la actividad de los países en desarrollo, que crecen a un ritmo mayor que los industrializados, según un informe del Banco Mundial.

El crecimiento económico mundial alcanzará este año el 3,7%, según la entidad, frente al 2,6% de 2003, mientras que los países en desarrollo duplicarán esa cifra hasta crecer un 5,4%. Los flujos netos de capital privado a estos países en desarrollo crecieron más de un 20% el año pasado, hasta los 200.000 millones de dólares, y se espera que la tendencia se mantenga. La mayoría del capital privado, en forma de bonos y créditos bancarios, se concentraron en China, Indonesia, México y Rusia.

La afluencia de capital privado, que creció en casi todas las regiones del mundo -con la excepción de Oriente Medio y el norte de África-, refleja en parte los bajos tipos de interés en los países industrializados y "el fortalecimiento de la recuperación económica global", así como la adopción de políticas fiscales más sensatas en los países en desarrollo, a juicio del Banco Mundial.

En conjunto, los países en desarrollo tienen superávit por cuenta corriente que totalizan 76.000 millones de dólares, aproximadamente el 1,1% de su PIB. Sin embargo, alerta el Banco, existe el riesgo de que los déficit fiscales en los países ricos, que aumentaron cada año a partir de 2000 y se encuentran en el 3,7% de su PIB, puedan poner en peligro los flujos de capital a los países en desarrollo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de abril de 2004

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