Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:

Clarín y sus mundos breves

Un análisis cabal sobre Leopoldo Alas precede el tercer tomo, de los doce previstos para sus obras completas, dedicado a la narrativa breve. Una labor en la que resulta imposible establecer un canon y que pone de manifiesto que cada cuento puede ser un mundo.

Con las debidas cautelas y parsimonia, la obra completa de uno de nuestros clásicos modernos más indiscutibles, Leopoldo Alas -Clarín para el común de los lectores- va abriéndose paso en nuestro difícil mercado, poco proclive en principio para este tipo de iniciativas privadas, pues ya no las hay públicas, salvo las vergonzantes subvenciones que apenas sirven de coartada para una misión inexcusable de todo Estado moderno: la conservación y difusión de su cultura. Esta edición de Nobel no se ha completado todavía (como tampoco la de la Fundación Castro, que dirige Santos Sanz Villanueva y ha publicado cuatro tomos de once previstos) y está siendo dirigida, en doce monumentales volúmenes, por un equipo de especialistas como José María Martínez Cachero (para La Regenta), Juan Oleza (para Su único hijo), Carolyn Richmond (para la Narrativa breve, que es el volumen que motiva estas líneas), Laureano Bonet (para la Crítica, duplicado por exceso de material), Yvan Lissorgues y Jean-François Botrel (para los seis previstos de Artículos), Leonardo Romero Tobar (para el undécimo titulado Varia) y un duodécimo de Índices, que cerrará sin duda la que será la gran edición de referencia, y al final podremos establecer el balance definitivo de esta gran doble aventura.

NARRATIVA BREVE (OBRAS COMPLETAS, III)

Leopoldo Alas, 'Clarín'

Edición de Carolyn Richmond

Nobel. Oviedo, 2003

1.032 páginas. 40 euros

Aventura que en principio empezó hace ya más de medio siglo, cuando un entonces joven catedrático de literatura española en la Universidad de Oviedo, José María Martínez Cachero, maestro durante generaciones y hoy jubilado emérito que sigue en la brecha, tropezó a principios de los años cincuenta con la figura y obra de Clarín, entonces en sus horas más bajas en el recuerdo colectivo, pese a los esfuerzos de Adolfo Posada, Mariano Baquero Goyanes y Gonzalo Sobejano después. Leopoldo Alas (Zamora, 1852-Oviedo, 1901), ovetense de raíz y vida entera, había pasado a la historia como un crítico polémico, incómodo aunque modélico y riguroso, mal entendido como el gran narrador que fue y autor, en medio de sus grandes peleas, de un puñado de relatos excepcionales, pero no como una de las fuentes primordiales -pese a su rescate entre los del 98- de la modernidad literaria española. En aquellos años del oscuro franquismo su nombre circulaba poco y siempre en medio de oscuras incomprensiones, aunque se iría abriendo paso hasta verse proyectado al final al puesto central de nuestra historia cultural y literaria.

Martínez Cachero trabajó los

textos de Clarín sin parar y hasta -según ha contado Carolyn Richmond- fue el verdadero "inceptor" (iniciador) de estas Obras completas, que fueron de editor en editor y que han acabado al final en la asturiana Ediciones Nobel, aunque ha habido muchos jaleos en medio, entre otros, que yo sepa, el proyecto de Jaime Salinas en Aguilar, que luego pasó a Alfaguara de la mano de Juan Cruz en lo que se refiere a los verdaderos Cuentos completos en dos volúmenes que Carolyn Richmond publicó en 2000, y que ya va por su tercera edición revisada. Allí, esta estudiosa tenaz, que ha dedicado sus desvelos a Clarín desde hace más de un cuarto de siglo, reunió el mayor material posible: 118 relatos (novelas cortas, cuentos completos, fragmentados o hasta inacabados) aparecidos en libros o revistas, y que fueron convenientemente fichados, clasificados y uno a uno presentados minuciosamente por ella, en una edición que había sido preparada antes para ésta de Ediciones Nobel, muy retrasada entonces. Pero el material aquí reunido, de acuerdo con la colección, no incluye todos los cuentos de la edición de Alfaguara, sino sólo 95, frente a los 112 reunidos por Santos Sanz Villanueva en los tomos II y III de la colección Castro.

Al menos, esta reciente edición, fijada en sus textos por Ediciones Nobel, nos permite la lectura del más profundo de los estudios que Carolyn Richmond ha dedicado a los cuentos y novelas cortas de Clarín, que además completa la introducción que en el año 2000 les dedicó en la ya citada edición de los Cuentos completos de Alfaguara, que sigue siendo la más integradora hasta hoy. En su estudio preliminar, la hispanista norteamericana, que ya se venía ocupando de Clarín desde hacía más de un cuarto de siglo, estudiaba cada uno de sus textos de manera individual y con un gran detenimiento. En esta nueva ocasión, profundiza más en sus análisis en un largo texto -80 páginas en gran formato- dividido en dos grandes partes, "escrituras" (donde se aborda el material desde su interior, "desde dentro") y "lecturas", en el que se hace lo mismo pero "desde fuera", desde el punto de vista del lector. El resultado, desde el mío, es de lo más completo y profundo que he leído sobre el tema.

Otro punto final, que se refiere al lugar de los "cuentos" (o "novelas cortas", o fragmentos completos o inacabados, pues Clarín no distinguió entre los géneros que "practicaba") en el "canon" de nuestra literatura o en el suyo particular. Todo libro de cuentos es siempre una antología. No hay en realidad "libro" de cuentos propiamente dicho considerado como una "obra" en sí, sino un conjunto de "obras" sueltas, una colección siempre "selecta" o "seleccionada", aunque lo haya sido por su propio autor. En el caso de Clarín la cosa se complica todavía mucho más, pues tocó todos los temas -costumbristas, satíricos, amorosos, morales, sociales, fantásticos y hasta psicológicos- y de todas las épocas. Ni siquiera las cinco colecciones que publicó en vida -Pipá, Doña Berta, Cuervo y Superchería (tres novelas cortas), El Señor y lo demás, son cuentos, Cuentos morales y El gallo de Sócrates, el mismo año de su muerte- se libran de este desorden interior, que afecta mucho más a todas las publicaciones, tanto anteriores (pues publicó cuentos en libros de artículos y críticas) como posteriores, empezando por los recuperados en Doctor Sutilis, y yendo hasta sus dos capítulos en el folletín colectivo de Las vírgenes locas, y otras recuperaciones hasta ahora mismo. No es posible ordenar este desorden universal, que afecta sobre todo al mundo del cuento y en las letras universales. Se pueden canonizar los cuentistas, o algunos cuentos particulares pero no el mundo en general de los cuentos, porque cada cuento es (o puede ser) un mundo, o el mundo, y al final lo único que podemos hacer es ponernos nosotros mismos en orden para entrar como debemos en ellos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de abril de 2004

Más información

  • Leopoldo Alas, 'Clarín'