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LA OFENSIVA TERRORISTA | La investigación de los atentados del 11-M

Un terrorista huido fue acogido por "veteranos afganos" en París

Un hombre buscado por su papel en los atentados del 11-M pudo haber recibido ayuda en París de la célula de presuntos "veteranos de Afganistán" desmantelada la semana pasada en las cercanías de la capital francesa. Tres de los seis detenidos confesaron haber albergado a "un hermano" cuyo nombre coincide con el de uno de los incluidos en la orden internacional de busca y captura lanzada por España, según una información del diario Le Parisien, no confirmada ni desmentida oficialmente.

De acuerdo con datos de Interpol, las autoridades españolas habían solicitado la detención de Jamal Ahmidan, Abdennabi Kounjaa, Serhane Ben Abdelmajid (los tres muertos en suicidio colectivo), Mohamed Oulad Akcha, Rachid Oulad Akcha y Said Berraj. También se busca a Sanel Sjekirica, Rabei Osman El Sayd y a Amer El Azizi. Las autoridades francesas no precisan la identidad de la persona cuyo nombre coincide con el de la confesión.

La investigación está siendo llevada por el servicio de contraespionaje (DST, en siglas francesas), cuyos agentes registraron dos viviendas en la zona de Seine-Saint-Denis (al norte de la capital francesa) el 7 de abril, un par de días después del arresto de los seis presuntos terroristas. El contraespionaje rastrea teléfonos móviles, ordenadores y documentación incautada en los registros.

Parte del GICM

Estas indagaciones parten de la hipótesis de que hubo contactos entre los autores de los atentados de Madrid y de Casablanca (Marruecos). La célula desmantelada en Francia ha sido identificada como parte del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), sospechoso de ser el culpable del 11-M.

El grupo detenido en Francia está integrado esencialmente por "veteranos de Afganistán", dedicados ahora a labores logísticas. Como jefe del mismo se señala a Mustafá Baouchi, de 29 años, considerado un técnico electrónico especialista en explosivos, que viajó a Afganistán en varias ocasiones entre 1998 y 2000. La detención de Baouchi había sido solicitada a Francia por las autoridades marroquíes. Otro de los arrestados, Attila Turk, de 28 años, lo fue en el aeropuerto de Roissy-Charles de Gaulle, cuando intentaba abandonar Francia; los demás fueron detenidos en distintos domicilios. De momento, se les acusa de "asociación de malhechores con fines terroristas".

El ministro francés del Interior, Dominique de Villepin, no hizo ayer alusión alguna a la conexión entre los atentados de Casablanca y de Madrid durante una entrevista radiofónica en la que aludió globalmente a los esfuerzos que se realizan para impedir la presencia de terroristas en suelo francés.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de abril de 2004