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Reportaje:

Energía funde los purines

Las empresas amenazan con cerrar las plantas de depuración

Media docena de empresas que explotan 16 plantas para la depuración de purines han amenazado con cerrar las instalaciones por falta de rentablidad. El problema radica en el bajo precio fijado por el Gobierno para la enegía eléctrica obtenida.

En los últimos años han invertido unos 240 millones de euros para construir 16 plantas y eliminar 1,6 millones de toneladas de residuos

La fijación de una prima baja para el precio de su energía supondrá parar la construcción de más de 30 plantas o cargar el coste a los ganaderos

El pasado mes de marzo, a iniciativa de la Secretaría General de la Energía, el Gobierno aprobó una nueva regulación sobre generación eléctrica en régimen especial, que, entre otros sectores, afecta a las plantas dedicadas a la eliminación de purines (resíduos orgánicos) de las granjas de porcino. Para la Asociación de Empresas para el Desimpacto Ambiental de este residuo (Adap), esta medida supone la ruina para el sector en cuanto puede significar el cierre de las 16 plantas ya existentes, con una inversión de unos 240 millones de euros; la suspensión de inversiones por un montante de otros 600 millones de euros, y el riesgo de cierre de miles de granjas, que no podrían seguir su actividad por el problema de la contaminación.

"Queremos que el Gobierno reconozca el coste de nuestro trabajo y la importancia del mismo tanto para el sector del porcino como para la defensa del medio ambiente", señala el director del grupo industrial Guascor.

El fuerte crecimiento del sector de porcino dio lugar en 1998 a que el Gobierno estableciera un marco legislativo encaminado a estimular la iniciativa privada para eliminar purines por métodos no tradicionales. Uno de esos incentivos fue el establecimiento de una prima para la producción de energía eléctrica.

Inversiones previas

En función de esas medidas, un grupo de empresas integradas en Adap, Corporación Age,Guascor, Ros Roca, Grupo Sener y Sinae, pusieron en marcha la construcción de este tipo de plantas con un diseño para transformar 110.000 toneladas de purines con una potencia instalada de 15 MW para obtener también 7.000 toneladas de compost con una inversión media de 15 millones de euros. En la actualidad hay instaladas 12 plantas de Adap, una de Abengoa y tres de la murciana Otsi, con capacidad para eliminar aproximadamente 1,6 millones de toneladas de purines. El objetivo a corto y medio plazo de las empresas era llegar a la instalación de 50 plantas en 2008 para eliminar cinco millones de toneladas de purines.

Para José Antonio Fuster, el desarrollo de estos planes estaba ligado al tratamiento que se diera por la Administración a la actividad de las empresas. Hasta la aprobación de esta normativa, las mismas estaban percibiendo en conjunto una prima de 0,068 euros por kilovatio. Frente a la subida solicitada por las industrias, la Administración rebajó la misma a 0,065 euros kilovatio, lo que , en opinión de las empresas, supondría la ruina de las mismas al ser la energía su casi única fuente de ingresos, junto a la venta de unos 7.000 kilos de compost. Con la prima anterior, las empresas estaban cobrando a los ganaderos 0,6 euros por metro cúbico de purines transformado más el transporte. Si la ayuda oficial no se ajusta a las peticiones de las industrias, ese coste para el ganadero sería, según José Antonio Fuster, de dos euros metro cúbico, algo que no soportaría el sector.

Miles de toneladas de residuos

El porcino es el sector ganadero que ha tenido el mayor crecimiento en España en la última década, pasando ed 1,5 a 2,5 millones de toneladas de producción. En paralelo, tambien genera al año unos 40 millones de toneladas de purines, para los que se buscan salidas no contaminantes. De esa cifra, unos 33 millones se eliminan de forma natural esparciendo los mismos en las tierras de labor, mientras hay un excedente de unos siete millones que deben eliminarse mediante su destrucción.

El crecimiento en muchos casos desordenado del porcino y la falta de controles en los vertidos ha supuesto en España la existencia de más de 200 focos o zonas vulnerables, donde la contaminación de las aguas subterráneas supera una concentración de nitratos superior a 50 mg/l. En esas zonas, la cantidad de purín que se aplique anualmente a la tierra no puede superar los 170 kilos de nitrógemos por hectárea. Este problema se concreta en las grandes zonas productoras, como Cataluña, Murcia, Toledo, Segovia, parte de Burgos y Palencia, Aragón, partes de Andalucía o Galicia.

España quiere evitar el problema que existe en otros países comunitarios, como Holanda o Dinamarca, donde una de las medidas fue reducir la cabaña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de abril de 2004

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