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LA POSGUERRA DE IRAK

El Ejército estadounidense promete aplastar la revuelta chií liderada por Múqtada al Sáder

El gran ayatolá Alí Sistani exige que los contendientes busquen una solución pacífica

EE UU anunció ayer que va a "destruir" a la milicia del clérigo radical chií Múqtada al Sáder, responsable de esta oleada de violencia contra las fuerzas de la Coalición. El general Mark Kimmitt dijo que las tropas que lidera su país ya "llevan a cabo operaciones en ese sentido". Sin embargo, los soldados ucranios cedieron Kut a los milicianos del Ejército del Mahdi, y en Amara, los italianos, como los británicos en Basora, negociaron con los seguidores de Al Sáder que el control de la ciudad quede en manos de la policía iraquí. Los radicales chiíes mantienen el control absoluto de Kufa y Nayaf.

"Las fuerzas de la Coalición y los cuerpos de seguridad iraquíes operan para destruir el Ejército del Mahdi en las regiones del centro y del sur de Irak", anunció el general Kimmitt en una comparecencia ante la prensa. "Los ataques van a ser a conciencia, precisos y lograrán sus objetivos", aseguró el jefe adjunto de operaciones militares de las fuerzas de la Coalición.

"Si Múqtada quiere calmar la situación, puede entregarse a cualquier comisaría local y enfrentarse a la justicia", sugiró Kimmitt. Pero el clérigo que se encuentra en sus oficinas de Nayaf rodeado de sus colaboradores, no parece dispuesto a cejar en su pulso con los ocupantes. Al contrario, al haberse trasladado a esa ciudad cuenta con la protección de los santos lugares, que su milicia tiene tomados desde el lunes. En busca del respaldo del más respetado de los clérigos chiíes, el gran ayatolá Alí Sistani, también se ha ofrecido a convertirse en su "mano ejecutora".

Sin embargo, una fetua emitida por Sistani y difundida anoche condena tanto la forma en que las fuerzas de la Coalición han abordado los últimos acontecimientos, como la violencia de los autores de las protestas. "Pedimos que se arreglen los problemas con sabiduría y por la vía pacífica, y que se evite cualquier acción que pueda entrañar un aumento de la violencia, más caos y efusión de sangre", establece el edicto religioso.

Un portavoz militar del contingente español, bajo cuya jurisdicción se encuentra Nayaf, se negó ayer a confirmar a este diario una operación de las fuerzas ocupantes para retomar la ciudad. "De momento, no puedo decir nada, todas las operaciones son secretas", declaró antes de admitir que mantienen "las actividades de enlace", aunque no están involucrados en los intentos de mediación. "De eso se encarga la Coalición", explicó.

Sólo en el arrabal de Ciudad Sáder, al este de Bagdad, y en Kerbala hubo noticias de combates durante la madrugada de ayer. Cuatro iraquíes resultaron muertos y siete heridos en un ataque aéreo norteamericano, según fuentes hospitalarias de Ciudad Sáder. Desde el pasado lunes son ya 60 los fallecidos en este barrio donde se hacinan al menos un millón de chiíes.

La única víctima mortal cercana al clérigo rebelde ha sido fruto de la casualidad. Rahmán Mashawi, representante de Múqtada en Kerbala, y dos milicianos cayeron bajo las balas de la fuerza polaca cuando participaban en el asalto a la sede del Gobierno provincial, protegido por soldados de esa nacionalidad. "Los combates han durado hasta las siete de la mañana, pero no puedo afirmar que Mashawi se encontrara entre los fallecidos", declaró por teléfono Robert Strzelecki, portavoz de la División Multinacional bajo mando polaco. La identidad del fallecido fue confirmada por un portavoz del Ministerio de Sanidad.

En Kut, 170 kilómetros al sur de la capital, los soldados ucranios a cargo de la seguridad de la ciudad decidieron replegarse a su cuartel y dejar el control en manos de los milicianos del Ejército del Mahdi, como se denomina la milicia de Múqtada. En tanto que en Nasiriya, 200 kilómetros más al sur, los militares italianos negociaron con el representante del joven clérigo dejar la ciudad bajo la exclusiva vigilancia de la policía iraquí para evitar que sigan produciéndose víctimas civiles. Es la misma técnica empleada por las tropas británicas en Basora.

"Nos hemos puesto de acuerdo con las fuerzas italianas para entregar la zona bajo nuestro control a la policía iraquí y respetamos a la policía iraquí y respetamos el pacto alcanzado", anunció a la prensa local el jeque Adnán Rumeitaui, portavoz del representante de Múqtada en la ciudad. Múqtada tiene muchos seguidores en todos los centros urbanos del sur del país, duramente castigados por la pobreza y el paro.

Como si tratara de dar en las narices a EE UU, Múqtada se permitió ayer lanzar un llamamiento a los kuwaitíes para que exijan a su Gobierno que expulse a las tropas norteamericanas estacionadas en su territorio. En la actualidad, unos 25.000 soldados están instalados en el emirato y la mayoría de los convoyes militares llegan a Irak desde ese pequeño país petrolero del golfo Pérsico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de abril de 2004