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El Parlamento lituano destituye al presidente por corrupción

Rolandas Paksas, acusado de tener vínculos con la mafia

La crisis desatada en torno al presidente de Lituania, Rolandas Paksas, que ha dominado la vida política de esa pequeña república báltica durante los últimos cinco meses, se resolvió ayer con su destitución como jefe de Estado. La noticia la dio el presidente del Tribunal Supremo, Vytautas Greicius, quien explicó que el Parlamento, en votación secreta, había depuesto a Rolandas Paksas y que éste dejaba de encabezar el país a partir de ayer, 6 de abril. Al ya ex presidente se le acusaba de vínculos con la mafia rusa y de haber revelado secretos de Estado.

Los diputados, cumpliendo con lo establecido por la Constitución, nombraron inmediatamente presidente en funciones de Lituania a Arturas Paulauskas, quien encabeza el Parlamento. Los legisladores tuvieron que votar en tres ocasiones, para cada una de las serias faltas que se imputaban a Paksas. Dos de las acusaciones fueron aprobadas -conceder ilegalmente la ciudadanía a un ruso al que se le relacionaba con medios criminales y revelar secretos de Estado- por 86 votos, sólo uno más de los necesarios. La tercera acusación -haber influido ilegalmente en las privatizaciones- obtuvo 89 votos a favor.

Lo que desató la furia de la oposición fue el otorgamiento de dádivas a empresas rusas relacionadas con el tráfico de armas y la concesión de la ciudadanía lituana a Yuri Borísov, hombre de negocios ruso presuntamente vinculado con grupos mafiosos. Borísov fue el principal contribuyente a la campaña electoral que llevó a Paksas a la presidencia en enero de 2003. Antes de asumir la jefatura del Estado, Paksas, de 47 años, había sido primer ministro en dos ocasiones y alcalde de Vilna, la capital lituana. Su triunfo sobre el anterior presidente, Valdas Adamkus, fue sorpresivo.

Con anterioridad a la votación de ayer, el Tribunal Constitucional ya había encontrado a Paksas culpable de violar "de forma flagrante" la Carta Magna lituana. Fue precisamente ese dictamen del 31 de marzo pasado el que dio la luz verde a la destitución formalizada ayer por el Parlamento.

Los diputados deberán fijar en los próximos 10 días la fecha de las nuevas elecciones presidenciales, que deberán celebrarse en un plazo de dos meses como máximo. Zenodas Vaiguakas, jefe de la Comisión Electoral Central, declaró ayer que lo más probable es que los comicios se desarrollen el 13 de junio, para que coincidan con las elecciones al Parlamento Europeo.

Paksas, piloto aficionado a la acrobacia aérea, continúa siendo muy popular en la zonas rurales, y había advertido que si su destitución era aprobada, se presentaría nuevamente a las elecciones, cosa que la ley le permite. Lituania, con una superficie de 65.200 kilómetros cuadrados y unos 3,6 millones de habitantes, acaba de ingresar en la OTAN la semana pasada y se convertirá en miembro de la UE el primero de mayo próximo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de abril de 2004