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Manzano confesará todo al CSD

El ciclista aportará el lunes pruebas "para limpiar el dopaje del ciclismo"

"Estoy aquí para contar lo mío, no para acusar a ningún equipo". Así de conciso compareció ayer ante los medios de comunicación Jesús Manzano, ex ciclista del Kelme, una semana después de que comenzara a desvelar por entregas sus vivencias con el doping como ciclista profesional en el diario As.

Con sus inseparables gafas en la cabeza, Manzano abrió fuego con una declaración de intenciones. "El próximo lunes aportaré todas mis pruebas, los tratamientos y productos al CSD [Consejo Superior de Deportes] para que los analice", afirmó ante los presentes en la Asociación de la Prensa de Madrid. Para continuar, amenaza no velada a los interesados en callar su boca. "Estoy dispuesto a llegar hasta el final si las autoridades quieren (...). Ya he denunciado lo que pasa en un equipo y si esto sirve para limpiar el ciclismo, mejor", apuntó el madrileño, siempre sin dar nombres.

Y, dentro de su cruzada contra el dopaje, Manzano, que en tono irónico refirió que "el 99% del pelotón menos él corre limpio", apuntó los males del deporte de la bicicleta y sus remedios. "Cuando un ciclista da positivo, le ponen una sanción de 18 meses, no a los médicos y directores de equipo", se quejó, para volver a insistir en "el monopolio que hay por parte de médicos, patrones... Si ganas tienes más patrocinadores; hay gente que se lo tiene bien montado a costa de los cuatro que montan el circo", indicó, siempre omitiendo nombres, aunque de momento ya ha recibido dos querellas.

El ya corredor del Amore e Vita italiano, que calificó de "injusta" la decisión de Jean-Marie Leblanc de excluir al Kelme del Tour de Francia, atestiguó haberse sentido "como una cobaya" en más de una ocasión, en especial cuando le suministraban productos sin etiqueta, "que no sabía lo que eran".

Según su versión, no podía negarse a tomarlos sin arriesgarse a dejar de labrarse un hueco como profesional de los pedales. "En mi primer año [estuvo cuatro a las órdenes de Vicente Belda] no me ofrecieron ningún producto; en el segundo, sí. Y si no lo aceptas te vas a la calle y te llaman acojonado", refiere.

Manzano, que esta mañana tenía previsto acudir a la Clínica San Camilo para hacerse un examen de la rodilla -destrozada al parecer por abusar de la cortisona-, alegó que comenzó a plantearse su retirada tras el impacto en su organismo de sustancias como el Oxyglobin, hemoglobina sintética utilizada por los veterinarios para tratar las anemias en los perros, que supuestamente fue la causante de su abandono en el último Tour. Gérard Porte, el médico que entonces le atendió, aseguró la semana pasada a L´Equipe que el español "no presentaba ningún signo de dopaje", a lo que Manzano tiene respuesta. "Hay sustancias que son indetectables (...), así que con mi historia la UCI [Unión Ciclista Internacional] ya tiene de dónde tirar, podrá sacar controles para detectarlas", apuntó el madrileño, que insistió en que "los médicos de los equipos van por delante de los controles".

Manzano confesó arrepentido que, por ese motivo, correrá esta campaña en las filas del Amore e Vita si la UCI no le sanciona por doparse. También advirtió: "Esto no termina aquí. Sólo he contado cosas de 2003, no de 2001 y 2002 (...). Tengo guardadas más cosas y saldrán".

Más imputados en Francia

Por otra parte, el juez de Nanterre imputó ayer a otros dos ciclistas franceses del Cofidis, Médéric Clain y Cédric Vasseur, por su implicación en la red de tráfico y venta de productos dopantes descubierta en enero pasado. Con ellos, ya son ocho las personas implicadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de abril de 2004