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El PP pierde la presidencia del Senado por su resistencia a ceder puestos en el Congreso

El pacto del PSOE con los minoritarios situará a Javier Rojo al frente de la Cámara alta

La decisión del Partido Popular de no ceder ninguno de sus puestos en el Congreso a los partidos pequeños, uso habitual de la Cámara, le llevará a perder la presidencia del Senado. Los otros 12 partidos representados en el Congreso, a instancias del PSOE, han pactado un reparto de los puestos en las Mesas del Congreso y del Senado (órganos de gobierno de ambas cámaras) y de las presidencias de las comisiones que deja esquinado al PP. Este partido, que se quedó a cuatro escaños de la mayoría absoluta en el Senado, verá cómo el viernes se alían todos los demás grupos para hacer presidente al socialista Javier Rojo.

El PSOE ha cedido cinco puestos de los que le correspondían. Hasta el punto de que en la Mesa del Senado sólo cuenta con el presidente. Y en la del Congreso tiene un representante menos que el PP, a pesar de tener 16 diputados más. A cambio de esta cesión, ha logrado dejar completamente solo al PP y arrebatarle, contra todo pronóstico, la presidencia del Senado. "Hemos hecho un gran esfuerzo, pero merecía la pena. Queremos que el diálogo, el consenso y la pluralidad sean la pauta de la legislatura. Sólo ha quedado excluido el PP. Lo hemos intentado, pero ellos no han querido", señaló Alfredo Pérez Rubalcaba, quien será portavoz del Grupo Socialista.

La llave, en principio, parecía tenerla Coalición Canaria (CC). Tiene cuatro senadores, es decir, el número exacto que le falta al PP para lograr la mayoría absoluta en el Senado. Además, CC mantiene en Canarias un acuerdo de legislatura con el PP. Fue firmado a principios del pasado verano, después de las elecciones autonómicas de mayo. En principio, con voluntad de que se ampliara ahora a las Cortes Generales si el PP hubiera ganado las elecciones. Pero la victoria ha sido del PSOE y Coalición Canaria, según su portavoz, Paulino Rivero, siempre "ha garantizado la gobernabilidad", fuera quien fuera el signo político del Ejecutivo. Es una actitud política absolutamente pragmática que CC argumenta por sus resultados prácticos en las islas.

Con esta filosofía, el PP tuvo poco éxito cuando ofreció a Coalición Canaria un acuerdo más ventajoso que el que después le brindó el PSOE. Los populares ofrecían garantizar a CC que tuviera grupo parlamentario en el Congreso y en el Senado, así como un puesto en la Mesa de esta última Cámara. Éso a cambio de que la presidencia del Senado fuera del PP. Los socialistas sólo han ofrecido a CC la garantía de que tendrán grupo en ambas Cámaras y la presidencia de dos comisiones (una en el Congreso y otra en el Senado). Y, eso sí, participar en un acuerdo global de todos los grupos para que haya "un Parlamento plural".

Esto ha primado. No sólo con los diputados canarios sino también con CiU, que ahora hace la oposición a los socialistas en Cataluña, pero que ha preferido quedar en el equipo de la pluralidad que en el del PP, mucho menos popular en esa comunidad autónoma, donde sufrió un fuerte retroceso en las pasadas elecciones generales.

Las cesiones por parte de los socialistas les dejan al albur de un acuerdo de respeto de funcionamiento de las Mesas, que se firmará hoy por todos menos el PP. Ese acuerdo no implica, según los partidos minoritarios, que éstos asuman como "disciplina" votar siempre con el Gobierno sino más bien "buscar acuerdos en todo y hacer todo lo posible para que no haya desacuerdos". Es un riesgo que el PSOE asume.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de abril de 2004