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Asesinados dos agentes de seguridad occidentales

Un ciudadano británico y otro canadiense fueron asesinados ayer en Mosul, 350 kilómetros al norte de Bagdad. Con ellos se elevan a 13 los civiles extranjeros que han perdido la vida de forma violenta en Irak en el mes de marzo. Sin embargo, los civiles muertos ayer eran civiles armados. Como los siete iraquíes heridos el día anterior en Bagdad, pertenecían a una de las agencias de seguridad que dan protección a los expertos y empresarios que se arriesgan a trabajar en el país.

Todo el mundo tiene armas en Irak y los extranjeros que han desembarcado al amparo de la ocupación han entrado en el juego. Prueba de que la protección que ofrecen las fuerzas de la Coalición es insuficiente, una miríada de empresas de seguridad británicas, estadounidenses, surafricanas, e incluso iraquíes, han encontrado un negocio de millones de dólares. No sólo los contratistas occidentales exigen acompañamiento armado. Los políticos locales y extranjeros y los funcionarios de la Autoridad ocupante no salen de sus oficinas amuralladas sin guardaespaldas.

Los dos asesinados ayer protegían a ingenieros de la central eléctrica del este de Mosul, según una empleada de esa planta citada por la BBC. Se dirigían a su lugar de trabajo en dos vehículos cuando fueron interceptados. El primer coche, con tres británicos a bordo, llegó a su destino, pero no el segundo. "Hombres armados abrieron fuego desde un Opel y se dieron a la fuga", declaró un portavoz policial a France Presse. Pero algo más debió suceder para que los cadáveres terminaran en la cuneta y su coche ardiendo. Así los encontró la patrulla militar estadounidense que acompañó a la policía local. Más tarde un comunicado del Foreign Office británico identificó a uno de ellos. Fuentes de la central eléctrica dijeron que el otro fallecido era canadiense.

El lunes, dos hombres de negocios finlandeses fueron asesinados con la misma técnica del tiroteo en Bagdad. Pocos días antes, un ingeniero alemán y otro holandés perecieron en un ataque en las proximidades de Hilla, una zona en la que una semana antes los insurgentes mataron a dos norteamericanos. Un británico falleció en el atentado contra el hotel Monte Líbano de la capital. Otros cuatro estadounidenses resultaron muertos a principios de mes, también en Mosul.

Por otra parte, la ministra iraquí de Obras Públicas, Nasrin al Barwari, salió ayer ilesa de un atentado en la zona de Mosul, según confirmó anoche un portavoz de su partido, la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK). "Regresaba desde Erbil a Bagdad cuando su coche ha sido tiroteado por unos desconocidos", declaró a Efe Mohamed Tawfiq, jefe de la oficina de la UPK en la capital iraquí.

Varios de los guardaespaldas de la ministra fueron alcanzados por las balas, según la misma fuente, que no supo precisar cuántos de ellos estaban muertos y heridos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de marzo de 2004