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La refundación del Ministerio de Defensa de Irak abre el camino al traspaso de soberanía

La coalición pone a las fuerzas de seguridad iraquíes bajo un mando único de EE UU

La historia reciente de las Fuerzas Armadas iraquíes, como instrumento de agresión externa y opresión interna, convierte la refundación del Ministerio de Defensa en un barómetro de la democratización del país. Es un paso más hacia el traspaso de soberanía previsto para el 30 de junio.No obstante, "la seguridad seguirá tutelada por la coalición", asegura el general español Pedro Andreu, codirector de la nueva Academia Militar. De momento, la Coalición ha puesto bajo un mando único estadounidense a las fuerzas de seguridad.

"El 1 de julio es un poco como el 1 de enero de 2000 cuando todo el mundo espera el cambio de milenio y luego no pasa nada especial; empieza un año como otro cualquiera", dice el general Andreu, convencido de que no se trata de una fecha mágica. "Habrá un Gobierno con más responsabilidad, pero la seguridad seguirá tutelada por la Coalición", añade. "Para nosotros, el 1 de julio es ayer, porque desde el punto de vista militar está todo planeado y en marcha".

Tanto la mayoría de los miembros del Consejo de Gobierno como el propio ministro del Interior reconocen la necesidad de apoyo internacional a sus fuerzas de seguridad. La cuestión es por cuánto tiempo. "No soy adivino", responde Andreu, "pero las fuerzas internacionales, sea bajo mando de la Coalición o de la ONU, tendrán que permanecer aquí por lo menos cuatro o cinco años, porque se trata de una situación muy compleja y las fracturas sociales que se generan requieren mucho tiempo para consolidarse. Va a depender no sólo de Irak, sino también del contexto internacional".

Esta fragilidad constituye un giro de 180 grados respecto al pasado reciente en el que las Fuerzas Armadas iraquíes eran temidas tanto fuera como dentro de Irak. La guerra contra Irán en los años ochenta, la invasión de Kuwait en 1990 y la represión de su propia población chií y kurda durante dos décadas justificaban los recelos. De ahí que el administrador estadounidense para Irak, Paul Bremer, decidiera su disolución nada más llegar a Bagdad. Sin embargo, tal como reconoció el pasado miércoles al anunciar la refundación del Ministerio de Defensa, "uno de los primeros deberes de cada Estado es proteger a sus ciudadanos contra cualquier agresión extranjera".

"Ha dado carácter oficial a algo en lo que ya llevábamos trabajando hace tiempo", explica el general Andreu en su despacho del antiguo Palacio de la República, ahora sede de la CPA. "Primero se llamó Oficina de Asuntos de Seguridad, luego Oficina de Seguridad Nacional; en realidad, era el embrión del Ministerio de Defensa. Estamos a la espera del nombramiento del ministro, pero los directores generales iraquíes ya están seleccionados, y el mes que viene empezamos a trabajar en el ministerio". Su sede no estará ya en la vecindad del Palacio de los Abasíes. "Quedó muy dañada en la guerra", justifica Andreu. El nuevo edificio, junto a la Puerta Norte de la zona

verde, acogerá a los funcionarios de Defensa en la planta superior y a los oficiales del Estado Mayor y sus asesores extranjeros, en el piso de abajo. La plantilla inicial del ministerio será de un centenar de personas, entre militares y civiles. La mitad de ellas ya han completado entre febrero y marzo en EE UU un curso sobre "los principios del control civil del Ejército".

Más de 35.000 soldados

Con ese nuevo enfoque deberán organizar unas Fuerzas Armadas de entre 35.000 y 40.000 soldados, que es el objetivo previsto para octubre próximo. Serán una duodécimo parte del desmantelado Ejército de Sadam. Pero como han reconocido conmovidos los primeros soldados, no tendrán que comprarse sus propios uniformes. También dependerá de Defensa, el Cuerpo de Defensa Civil, una fuerza auxiliar del Ejército similar a la Guardia Civil española que contará con dos batallones por provincia con un total de 30.000 agentes.

Mientras Bremer anunciaba con gran fanfarria el nuevo Ministerio de Defensa, la CPA ponía en marcha con mayor discreción una nueva política de seguridad. "En la última reorganización de la CPA, se ha puesto bajo un mando único, el general estadounidense Paul Eaton, todo lo relacionado con la seguridad, policía y fuerzas armadas", informa Andreu. El objetivo, explica, es "una más fácil coordinación que permita controlar la situación en Irak".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de marzo de 2004