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Editorial:

Cambio en Polonia

El primer ministro de Polonia, Leszek Miller, principal aliado de Aznar en su oposición al borrador de la Constitución europea, también desaparece del mapa politico. Su propio partido ha optado por la revuelta interna ante la caída vertiginosa de su popularidad. Veinte diputados de su partido, la Alianza Democrática de Izquierdas, emanada del antiguo partido comunista, decidieron abandonar el barco en naufragio y fundar una nueva formación, el Partido Socialdemócrata.

Liderado por el presidente de la Cámara baja, su primera decisión fue anunciar que retirarían la confianza al Gobierno si no cesaba Miller. Éste tuvo que darse por enterado de que ni su postura de dureza en la política europea podía ya salvarle y dar a conocer su dimisión, que se hará efectiva el 2 de mayo, un día después del ingreso en la UE, hecho que había creído poder capitalizar para sobrevivir en el cargo.

Miller, ex comunista, ganó las elecciones en 2001 con un 42% de los votos gracias al hundimiento de la alternativa conservadora heredera de Solidaridad. Entonces se benefició del miedo al "liberalismo salvaje", que no ha disminuido, pero que se ha vuelto en su contra. Con una política económica errática, un déficit superior al 6% y una serie de escándalos de corrupción en su entorno, Miller trató de salvarse con una oposición abierta a Francia y Alemania respecto de Irak y la Constitución europea. No le han salido las cuentas. La Plataforma Cívica de centro-derecha ha aumentado sus expectativas y ha surgido con amenazante fuerza una formación llamada Samoobrona (Autodefensa), que se erige en baluarte del antieuropeísmo y antirreformismo populista que Miller quiso utilizar.

Con Miller desaparece el último bastión del efímero frente contra el eje franco-alemán en la UE. Las causas de su hundimiento son en su mayoría internas, pero su fracaso en la política exterior también le ha pasado factura. Para Europa resulta decisivo que Polonia, que ingresa dentro de cinco semanas en la UE, construya una nueva mayoría que reactive las reformas que ha frenado Miller y que evite el amenazador ascenso en las expectativas de voto del nuevo populismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de marzo de 2004