Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:JUAN LUIS PANERO | Poeta

"El horror, ahora, es carne de periodistas"

Las jornadas en memoria de Pablo Neruda (que organizan la Casa de América, la Sociedad Española de Conmemoraciones Culturales y la Residencia de Estudiantes, con la colaboración de la Universidad de Alcalá de Henares y la Embajada chilena) contaron ayer con la presencia de un poeta que se deja ver muy poco. Juan Luis Panero (Madrid, 1942), el mayor de los tres hijos del poeta falangista Leopoldo Panero, vive ahora "semirretirado" en el Ampurdán, pero ayer vino a la Residencia para leer un poema "nostálgico de Neruda sobre Madrid (Ay, mi ciudad perdida)" en la sesión de tarde, junto a Luisa Castro, Rojas, Pere Rovira y Miguel Ángel Velasco.

Ante un vino tinto matutino, Panero cuenta que fue antólogo de Neruda para una edición del Círculo de Lectores de Bogotá, "hace ya 30 años, porque pagaban bien y tenía tiempo libre", y que entonces rescató unos 220 poemas de los más de 2.200 que escribió el autor de Confieso que he vivido. "Quité los más efímeros, los muy políticos, que ya entonces ni se entendían, y podría haber quitado incluso algunos más", dice Panero, que explica que con Neruda tuvo dos encuentros fallidos: "Leí sus primeros poemas de amor a los 16 o 17 años y, a diferencia de otra gente, no me entusiasmaron. Me interesaba más Rubén. Luego, en la Universidad, por cuestiones políticas, aunque me emocionaba y me emociona todavía más Vallejo, me fijé en sus poemas más politizados. Era más útil para recitar en vivo. Después lo imité un poco, era más fácil de imitar que Vallejo, pero afortunadamente nunca publiqué esos poemas".

El encuentro bueno sucedió después: "A los 24 o 25 años leí Residencia en la tierra y ahí sí, ahí hay un poeta extraordinario, que no lo mueve nadie. Después tuvo altos y bajos, una cosa lógica que no se le puede criticar: él era desmesurado, en su obra, su vida y su política. Y no rompía ningún poema. Pero es así: aunque prefieras los chihuahuas no puedes criticar al elefante por su tamaño".

Curiosamente, Panero oyó por primera vez el nombre de Neruda en su casa familiar, a raíz de la polémica que mantuvo su padre con el poeta que luego sería Premio Nobel. "Cuando Neruda publicó Canto general, mi padre le contestó con un libro titulado Canto personal, y creo que Neruda volvió a responder después en algunos versos, pero para entonces yo ya estaba lejos de mi padre".

Superados sus graves problemas de salud y sorprendido

todavía por la noticia de la muerte de su hermano Michi en Astorga ("ni siquiera sabía que viviera allí", dice), Juan Luis cuenta que hace años que no habla con su otro hermano, Leopoldo María, aunque sabe que vive en Canarias. "Es curioso que hayamos vivido tan lejos unos de otros. Él ha hablado siempre bien de mi poesía y a mí me gusta la suya, pero no nos mandamos los libros ni nada. No hay acritud, nuestra relación no es ni buena ni mala, simplemente no existe. Desde que murió mi madre, hace 14 años, fin de la función. Después de hacer El desencanto [1976] sería idiota celebrar juntos ahora las navidades con pavo y champán".

Autor de siete libros de poesía, uno de prosas autobiográficas (Los mitos y las máscaras) y unas "memorias dictadas" (Premio Comillas 2000), Panero no piensa publicar más poemas -"creo haber dicho todo lo que tenía que decir, pero si me dieran un millón de euros por poema sería capaz de escribir cinco odas"-, aunque prepara una traducción de Malcolm Lowry para Tusquets. ¿Y cree que los poetas deben escribir sobre los atentados de Madrid

? "Sería una idiotez. Hay que digerir primero lo que ha pasado. El horror, ahora, es carne de periodistas y, desgraciadamente, de políticos. La poesía es más lenta que la vida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de marzo de 2004