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MATANZA EN MADRID | Reacciones

Los partidos suspenden la campaña electoral y el Gobierno convoca hoy una manifestación

Aznar habla con el Rey, Zapatero y Rajoy; mientras, el Gobierno anuncia a última hora la posibilidad de que la autoría sea del terrorismo islámico, tras mantener todo el día que era ETA

Los partidos decidieron la suspensión de la campaña electoral, una vez que tuvieron noticia del alcance de la masacre terrorista sin precedentes ejecutada ayer en Madrid. Entre las nueve y las diez de la mañana, casi a la vez de que los líderes anunciaban la suspensión de la campaña, el jefe del Gobierno, José María Aznar, notificó al Rey y a los secretarios generales del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, y del PP, Mariano Rajoy, la convocatoria de una manifestación para hoy a las siete de la tarde en toda España con el lema Con las víctimas, con la Constitución y contra el terrorismo. A última hora de la noche el Gobierno anunciaba la posibilidad de que la autoría del atentado correspondiese al terrorismo islámico.

La rotundidad del Ejecutivo, durante toda la jornada, atribuyendo a ETA la autoría de la masacre sufrió un viraje cuando el ministro del Interior, Ángel Acebes, sobre las ocho de la noche, abrió la posibilidad de que fuera el terrorismo islámico el autor de la matanza, aunque sin descartar la hipótesis inicial.

Los representantes de los partidos democráticos se mostraron conmocionados tras conocer el alcance de la masacre terrorista, sin precedentes no sólo en España sino en Europa y con la clara conciencia de que marcará de algún modo el resultado de las elecciones del domingo y el arranque de la nueva legislatura. Para las diez de la mañana ya se sabía que el 11-M era la versión europea del 11-S norteamericano.

A primera hora de ayer, y previamente a la conversación telefónica que Aznar mantuvo con el Rey y con los principales líderes políticos, el secretario general de la Presidencia, Javier Zarzalejos, mantuvo un contacto con su interlocutor permanente en el Pacto Antiterrorista, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba. Ambos coincidieron en la conveniencia de suspender los actos pendientes de la campaña, así como de dar una respuesta unitaria de los partidos al desafío terrorista, pese a las discrepancias mantenidas por el PP y PSOE, durante la campaña, sobre el modo de entender el Pacto Antiterrorista, tras la conversación del secretario general de ERC, Carod Rovira, con la dirección de ETA.

Tras la notificación de Aznar a los principales líderes políticos de las protestas convocadas para hoy, el vicepresidente segundo, Javier Arenas, se puso en contacto con las Delegaciones del Gobierno, los sindicatos y organizaciones cívicas para que se sumen a las mismas.

Para las once de la mañana, La Moncloa ya tenía un conocimiento muy aproximado del alcance de la tragedia, y Aznar convocó al Gabinete de Crisis de la Presidencia. A su cita acudieron los dos vicepresidentes del Gobierno, Rodrigo Rato y Javier Arenas; el ministro portavoz, Eduardo Zaplana, y el ministro del Interior, Ángel Acebes, con el que Aznar mantenía contacto permanente desde que se conoció la tragedia, y el secretario general de la Presidencia, Javier Zarzalejos.

El Gabinete de Crisis tuvo información de las primeras investigaciones sobre la autoría del atentado, las medidas adoptadas para garantizar la seguridad y restablecer los servicios públicos afectados. También decidió declarar tres días de luto oficial, como "expresión pública del dolor que compartimos todos los españoles de bien".

Tras la reunión del Gabinete, compareció en La Moncloa el ministro del Interior. En ese momento, el Gobierno anunciaba la cifra de 173 muertos y 600 heridos. Acebes expresó su creencia en que la autoría de la masacre correspondía a ETA e incluso calificó de "absolutamente intolerable" cualquier intoxicación "por parte de miserables" que manejasen otras hipótesis sobre la autoría del atentado. El ministro recordaba los cuatro intentos de ETA de realizar una masacre en Madrid, desde que la banda rompió su tregua en noviembre de 1999 y aseguraba que el modus operandi respondía al de la banda terrorista. Minutos después, La Moncloa informaba que las investigaciones sobre el explosivo utilizado en la masacre correspondía al que maneja ETA.

Sin embargo, por la noche, el propio Acebes dudaba, también públicamente, de que la autoría fuera de ETA, al apuntar la posibilidad de que fuera el terrorismo islámico, tras descubrir la policía una furgoneta en Alcalá de Henares (Madrid) con temporizadores y una cinta grabada con versículos del Corán. Como colofón, por la noche, la organización terrorista Al Qaeda se atribuía la autoría del atentado a través de un comunicado enviado a un periódico árabe en Londres.

Previamente, a las dos de la tarde, el presidente del Gobierno realizaba una declaración institucional, desde la sala de prensa de la Moncloa. En las primeras filas estaban todos los miembros del Gabinete de Crisis, así como Ana Botella, esposa del presidente.

Aznar empezó su declaración con una frase para la historia: "El 11 de marzo de 2004 ocupa ya su lugar en la historia de la infamia". Para ese momento ya conocía que el Parlamento Europeo había hecho del 11-M "Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo", un equivalente simbólico al 11-S norteamericano. También había tenido conciencia del enorme impacto mundial de la tragedia. Le habían llamado Romano Prodi, George W. Bush, Tony Blair, Gerhard Schröder, Jacques Chirac, Silvio Berlusconi y otros muchos líderes.

Aunque en su intervención no citó a ETA, las referencias políticas colocaban a esta banda en el centro de la diana. Pese a la enorme tragedia, mantuvo su tesis de que "los terroristas tienen su capacidad más debilitada que nunca". "Su instinto asesino y su voluntad de someter a España a sus dictados permanecen, sin embargo, trágicamente activos".

"Los derrotaremos. Que no tenga nadie ninguna duda", aseguró. Y reiteró la vigencia de la actual política antiterrorista: unidad de los partidos, apoyo internacional, lucha policial y fuerte implicación de la Justicia.

Reiteró, en línea con el Pacto Antiterrorista, que el Gobierno no cederá al chantaje terrorista por tremendo que sea. "No vamos a cambiar de régimen ni porque los terroristas maten ni dejen de matar" y "no debemos aspirar a nada que no sea la completa derrota del terrorismo, su rendición sin condiciones de ninguna clase. No hay negociación posible ni deseable con estos asesinos que tantas veces han sembrado la muerte".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de marzo de 2004