Reportaje:

El último mal trago del 'Loco' Bilardo

El técnico del Estudiantes se pone a beber champaña en la banda y la policía intenta detenerlo

El encierro prolongado que se impuso, al menos "hasta junio", el entrenador Carlos Bilardo en el club de campo del Estudiantes de La Plata, donde habitualmente concentra al equipo, le está afectando seriamente. El pasado domingo, cuando salió al terreno de juego del Monumental, el estadio del River Plate, se sentó delante del banquillo de los suplentes en una silla de jardín que llevó especialmente, instaló una pequeña mesa, colocó un aparato musical portátil, descorchó una botella de champaña, la puso a enfriar en un balde con hielo, se sirvió una copa y bebió de ella. "Salud, salud, brindo por el espectáculo", decía a los reporteros gráficos.

Bilardo había alertado a la prensa para que estuviera atenta porque daría "una sorpresa" en el momento de saltar al campo. El pequeño tumulto llamó la atención del árbitro del encuentro, Héctor Baldassi. "Quiero cambiar mi filosofía y disfrutar de la fiesta", insistía un irónico Bilardo. Nadie sabía qué decirle. Hasta que el fiscal de turno, encargado de supervisar a la policía y la seguridad en los estadios, observó la escena y bajó al césped. Bilardo incumplía la norma de no introducir en los estadios bebidas alcohólicas. El incidente demoró el comienzo del juego.

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Bilardo sostuvo que la botella contenía una bebida energética, Gatorade, y decía al fiscal: "¿Cómo voy a traer alcohol? Hace 50 años que estoy en el fútbol. Todavía no pasé del otro lado. Yo no soy ningún Carlitos". La policía quería requisar la botella, a lo que Bilardo se opuso con vehemencia, por temor, quizá, a que agregaran alguna sustancia a su refrescante bebida isotónica. Finalmente, se acordó esperar hasta el final del partido.

El fiscal se quedó junto al banquillo de los suplentes con sus colaboradores y Bilardo siguió el juego desde el borde del campo. El River venció 3-0. "Fue lindo el partido, no importa el resultado", insistió luego Bilardo. El fiscal ordenó requisar la botella, envuelta y sellada con las firmas de los testigos.

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