Reportaje:

Sobredosis de apoyo a un presunto acosador

El concejal de Orihuela denunciado por acoso sexual concita un respaldo cerrado entre los vecinos de su pedanía

"No sé si soy un buen alcalde, pero sé que Desamparados es un gran pueblo y que su gente también lo es. Viva Desamparados". La frase la pronunció ante una turba Ginés Sánchez Larrosa, el concejal de Orihuela denunciado por acoso sexual, horas después de comunicar que no dimitía en contra de la voluntad de su partido, el PP. A Ginés Sánchez no le hacía falta esa sobredosis de demagogia. Ni tampoco echarse a llorar ante los vecinos que se congregaron en su apoyo. Desamparados (2.500 habitantes), pedanía de Orihuela en el linde con Murcia, ya estaba con él.

Ninguna de las 50 personas de Desamparados consultadas por este periódico da crédito a las acusaciones vertidas contra su alcalde por una trabajadora eventual del Ayuntamiento, María del Carmen M., de 26 años, según las cuales, el edil le envió 20 mensajes obscenos a su teléfono móvil, alguno de ellos ofreciéndole trabajo en el Consistorio a cambio de relaciones sexuales.

En un bar del pueblo, José Sánchez, de 54 años, y David Valero, de 71, toman un carajillo. Antes de comenzar a hablar sobre su alcalde pedáneo, Sánchez puntualiza que no es pariente del concejal, pese a la coincidencia en el apellido. "Mire usted, esto ha sido una encerrona del PP. A Ginés se lo han cargado en su propio partido", sentencia. Luego interviene Valero: "Medina

[José Manuel, alcalde de Orihuela] quería meter a otro, porque Ginés no era de su cuerda, y por eso se ha montado este follón". Sánchez le interrumpe: "Medina no tiene carrera y debería estar lavando coches, que es su profesión; Ginés es bien hablado, tiene carrera y es un estorbo para el alcalde". "Yo conozco a este hombre desde que nació y apostaría todo lo que tengo a que es inocente. Aquí no hay misterio; se le quiere porque es un buen hombre. Y punto", concluye David.

El Partido Popular ganó las últimas elecciones municipales por goleada en Desamparados. Pero la mayoría de vecinos sostiene que no vota al PP, sino a la persona. "Si Ginés se pasara ahora al partido republicano ese que se reúne con etarras yo lo votaría; esto es así, porque creo en él, en su honradez", dice Antonio, el carnicero. Ya fuera del bar, la mujer de éste, Carmen Nortes, de 50 años, se une al corrillo que espontáneamente se forma en torno al periodista y dice: "Esto es un complot muy gordo; Ginés le estaba haciendo sombra al alcalde y se lo ha cargado". Todas las personas consultadas creen a pies juntillas que hay una trama contra el alcalde de su pueblo. Pero, ¿quién o quiénes son los inductores de la supuesta confabulación? El edil denunciado sostiene en público que son "personas allegadas al PSOE". Pero, sorprendentemente, nadie de su pueblo cita a los socialistas como instigadores de tamaña conspiración. Y todos, homogéneamente, se ceban contra José Manuel Medina y contra el PP.

También los jóvenes del pueblo apoyan al concejal. En una de las calles del pequeño núcleo urbano hablan José Manuel García, de 16 años, y Joaquín Aracil, de 21.: "La tía esa le ha provocado", dice el más joven con acento murciano. Aracil comienza a hablar: "Ginés es una buena persona; a mí me consiguió un trabajo y ahora estaba intentando darme otro. Pero después del lío le he dicho que se centre en lo suyo y no se preocupe por mí". Joaquín Aracil y otras de las personas consultadas coinciden en que Ginés se desvivía por encontrar trabajo para sus conocidos. Allegados al edil dicen de éste que ha practicado el favoritismo sin tener conciencia de ello, por inercia, porque no sabe decir que no, porque es de un pueblo donde eso es normal, en el que la mayoría de los vecinos consideran que colocar a gente por enchufe es lo que debe hacer un buen alcalde pedáneo.

La mujer que le ha denunciado era otra de tantas personas que pedía trabajo a Ginés, responsable de la Concejalía de Personal. Activa militante del PP, María del Carmen M., no oculta que le pidió trabajo al concejal. Y no sólo a éste. El secretario general del PP de Orihuela, Andrés Ballester, llegó a colocarla en su empresa, pero ese empleo duró muy poco tiempo.

"Los amigos están para hacerles favores". La frase, de Ginés Sánchez, consta en el acta de un pleno de Orihuela. La pronunció para justificar un turbio asunto, una recalificación de terrenos a la mujer de un ex dirigente del PP. Pero incluso a la oposición enternece este edil. "Es ingenuo y muy vulnerable", dice un concejal. No hace mucho tiempo surgió un conflicto en el colegio público de otra pedanía oriolana, el Raiguero de Bonanza, y el alcalde envió a Ginés a Sánchez a resolverlo. Se trataba de enfriar los ánimos de los padres de los alumnos, que echaban chispas por el mal estado del centro. La intención municipal era capear el temporal dejar que el centro se deteriorara para clausurarlo. Sánchez acudió al colegio y se comprometió con los padres a repararlo.

El discurso monocorde de los vecinos de La Parroquia se torna en un gazpacho de opiniones si la consulta se realiza en la ciudad. Aquí ya hay opiniones variadas. Una de ellas, de una persona bien informada, que conoce a la denunciante y al denunciado y que prefiere mantenerse en el anonimato, vaticina así el final de este caso: "la mujer retirará la denuncia, será compensada y Ginés volverá a su sitio". En las calles de Orihuela también se ve a alguien detrás de la denuncia, pero, a diferencia de lo que ocurre en Desamparados, aquí nadie cita a Medina. La teoría más extendida en la ciudad es que edil puso esos mensajes y debe pagar por ello con un atenuante: ella provocó esos textos para luego denunciarle. Varios de los consultados se hacen la misma pregunta: ¿Tendrá algo que ver que la mujer denunciante sea hija del que fuera chófer de Francisco García Ortuño, ex alcalde de Orihuela y actual secretario local del PSPV? Y otros opinan: "La chica tiene razón". David Millán, de 37 años, sostiene: "Yo no conozco a la chica, pero creo que dice la verdad".

María del Carmen no tiene el apoyo de su barrio. "Yo no quiero que se monte un circo como en el caso del concejal; a mí me basta con mi familia y mis amigos, aunque me hubiera gustado alguna llamada de ánimo de mi partido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de febrero de 2004.

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