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Entrevista:MANUEL MONTERO | Rector en funciones de la UPV

Montero asegura que ignora cúal es la "política universitaria" de Educación

Manuel Montero (Ea, 1955) deja atrás con una sonrisa y cierto alivio cuatro años como rector de la UPV, en los que ha afrontado crisis internas, malas relaciones institucionales, amenazas terroristas y críticas políticas de toda índole. A pesar de ello, asegura marcharse satisfecho de la gestión realizada.

Pregunta. ¿Cúando tomó la decisión de volver a presentarse?

Respuesta. La fecha para anunciarlo era dos meses antes de las elecciones. Evidentemente, una decisión de este tipo no se toma en 24 horas. En noviembre ya tuve la sensación de que hasta aquí hemos llegado.

P. ¿Ha merecido la pena vivir cuatro años amenazado y criticado sin descanso?

R. Sí. Con todos los momentos malos y buenos, han sido cuatro años apasionantes, pero que se pasan en un segundo. Me volvería a presentar; hace cuatro años, quiero decir.

"Algunos han querido ignorar la situación que uno vive porque lo que digo no les gusta"

"No he encontrado en Educación una política universitaria de la que pueda discrepar"

P. ¿Qué o quién le ha provocado mayor hartazgo?

R. Bueno, he acabado harto de estar harto, como dice una canción. La situación ha sido dura, ir cuatro años escoltado día a día te produce cansancio; y también te lo produce el acoso verbal, la condena, de los presuntos constitucionalistas. Incluso esa especie de ignorancia consciente de la situación que uno vive porque lo que digo no les gusta. Esto desgasta más, incluso, que las tensiones que haya podido tener con el Gobierno, que tampoco es que me haya entusiasmado...

P. De cualquier modo, ¿no ha realizado en estos meses ningún sondeo para tantear sus posibilidades de optar a la reelección?

R. Si hubiese hecho cualquier sondeo, se habría sabido. Quitando familia y amigos, que me decían "déjalo ya", sólo he hablado con miembros de mi equipo.

P. ¿No le habría gustado quedarse cuatro años más?

R. Cuatro años es una eternidad. No, no querría. Lo que ocurre es que siempre pasa que te quedas con la sensación de no haber hecho cosas que tenías que haber hecho. Pero la valoración es muy positiva, en lo personal y en la gestión.

P. ¿Cómo se van a desarrollar unos comicios marcados por el nuevo sistema de voto?

R. Van a ser unas elecciones complejas y difíciles, porque estamos ante un sistema nuevo que desconocemos y con unas notables dificultades técnicas. Son unas elecciones de gran envergadura. Quitando las tres capitales y Barakaldo, los de la UPV son los comicios que movilizan más en este país.

P. ¿Ha decidido ya su voto?

R. Todavía no se han presentado las candidaturas y los equipos no están cerrados. Uno de ellos [los candidatos] es amigo personal mío, otro ha trabajado conmigo muy bien, con otro tengo coincidencias políticas y la otra persona creo que es una persona particularmente capacitada. De todas formas, mis preferencias no las haré públicas en ningún caso.

P. ¿Qué ha ganado la UPV con la gestión de Montero?

R. Creo que la defensa de la autonomía universitaria ha sido muy importante. También lo ha sido la defensa de la democracia, la oposición a ETA; y luego, en unos momentos muy duros, creo que la crispación que se ha extendido a la sociedad no ha afectado a la Universidad. Y eso que han sido cuatro años muy complicados, con nueva ley, nuevos estatutos...

P. No ha logrado, sin embargo, asegurar algunos elementos claves para el futuro de la UPV, como la solución de los problemas de financiación o la escasez de personal de administración y servicios.

R. Son cosas que he venido enunciando, anunciando y denunciado con cierta frecuencia. El gran problema es que carecemos de un marco de financiación estable. Es un problema gravísimo. Y no hablamos de nada utópico. Funciona en Andalucía, Valencia, Cataluña... Esa situación debe acabarse ya. Pero sobre mi petición sólo he recibido buenas palabras. Como si eso no fuese un problema.

P. ¿A qué achaca esa falta de solución?

R. Las instancias políticas, el Parlamento, el Gobierno vasco, tienen que tomarse en serio este tema. No estamos hablando de caprichos de un rector que caiga mejor o peor, sino de una auténtica necesidad para la Universidad. Una institución como esta no puede estar pidiendo constantemente apoyos económicos, tiene que disponer de recursos para planificar. Es bastante insólito que los mayores problemas que ha tenido la gestión en la Universidad hayan sido el o los gobiernos. Aquí no valen políticas de parcheo. El Gobierno tiene que decidir si quiere una academia o la universidad que merece este país. No puede ser que el principal problema de un rector sea el Gobierno. Y esto ha sucedido.

P. ¿Por qué han sido tan negativas las relaciones con la consejera de Educación?, ¿se podrían haber hecho las cosas de otra manera?

R. No estoy muy seguro de que haya habido desavenencias con el departamento. Si ha habido desavenencias, no sé en qué han consistido. Desavenencias se producen cuando uno tiene un proyecto y otro tiene otro. Pero yo no he encontrado una política universitaria de la que pueda discrepar. No sé cuál es, en caso de que exista. Si se entiende por política universitaria no contestar al teléfono, plantear y no afrontar problemas económicos y financieros, pues apaga y vámonos.

P. Si el rector hubiera tenido otra filiación ideológica, ¿se habrían evitado estos problemas?

R. Quiero creer que no. Si cosas tan importantes como la financiación de la Universidad estuvieran al albur de las simpatías ideológicas, estaríamos aviados.

P. ¿Tiene la UPV una imagen pública mejor que la que tenía hace cuatro años?

R. Creo que sí. Al menos tiene más alumnos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de febrero de 2004