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Varios mercados de Barcelona amplían horario o se alían con supermercados para competir

Si las grandes superficies usan los multicines como gancho y los hipermercados recurren a los horarios cada vez más largos, los mercados municipales están cambiando a toda velocidad. Acosados sobre todo por la apertura de supermercados, los mercados de Barcelona buscan mantener sus clientes y atraer nuevos. Algunos -como los del Ninot, Les Corts, Galvany, La Marina y Hostafrancs- han sufrido una pérdida de puestos o se han hecho más pequeños para sobrevivir. Otros, como el de Sant Antoni, languidecen a la espera de la rehabilitación. También los hay que van viento en popa, como los de la Boqueria y Horta.

No hay una receta única para competir mejor, sino un conjunto de ellas: alargar los horarios, vender por Internet, entregar a domicilio, ofrecer aparcamientos gratuitos a los clientes, hacerse más pequeños y hasta aliarse con el ememigo instalando un supermercado dentro del mercado.

La mayoría ya abren todas las tardes o algunas, pero los hay que no lo hacen, como el de Galvany.

Varios mercados consultados aseguran que la competencia de los supermercados ha hecho que menguaran sus ventas, aunque una encuesta reciente del Ayuntamiento concluye que el 24,6% de los barceloneses siempre compran en un mercado municipal, el 21,7% lo hacen a menudo y el 16,7% de forma ocasional. "Los cambios se imponen porque los consumidores piden cosas nuevas, tienen menos tiempo para comprar y hay mucha competencia", afirma Joan Estapé, que preside la patronal que reúne a 35 mercados de Barcelona.

- HOSTAFRANCS. Largos horarios. "Aquí sobraban puestos. Los hemos reducido y las cosas van bien. Sólo hay cuatro vacíos de los 120 que tiene el mercado", dice el presidente de la junta de comerciantes, Jordi Capdevila. El mercado nació en 1888 y se reformó hace un año con la ayuda del Ayuntamiento. Ha eliminado 40 puestos y tiene anexa una tienda Opencor que está abierta hasta las dos de la madrugada, aunque a las ocho de la tarde el mercado cierra y debe accederse a ella desde la calle. "Abrimos todas las tardes. Estamos estudiando vender por Internet y entregar a domicilio porque tenemos que adaptarnos a los clientes para competir con las grandes superficies", añade el presidente del mercado, que abre todas las tardes. Alfonso Invernon, el tesorero, asegura: "Antes se vendía más. No había tanta competencia y, además, la gente comía más".

- GALVANY. "Hay mucha oferta". "Funcionamos bien, pero en general se vende menos que hace 20 años porque estamos rodeados de supermercados. No abrimos por la tarde. Lo hemos intentado, pero la gente en este barrio no viene por la tarde", dice Camilo Camps, presidente de la junta de comerciantes. "¿Por qué se vende menos que antes?", se pregunta Camps. "Porque hay mucha oferta y se come de otra manera. ¿Quién sabe hoy hacer un caldo? Muchos, ya no". Camps es algo escéptico para vender por Internet. "No lo veo, aunque sí para los productos de limpieza o las conservas. Algunos ya han puesto páginas web y lo estudiaremos conjuntamente".

- LA MARINA. "Somos más pequeños". Este centro de la Zona Franca ha cambiado de ubicación, reducido tamaño e incorporado una cadena de alimentación. El mercado se va adaptando a las costumbres de los clientes: abre cuatro días por la tarde, cuando antes sólo abría uno. El presidente de los comerciantes, Sergio Aloy, afirma que el supermercado del centro es complementario. "Somos más pequeños. Teníamos 200 puestos, y ahora, 36", dice Aloy, que recuerda las reticencias de algunos al cambio, aunque finalmente cree que el Ayuntamiento lo ha hecho bien al construir un mercado más pequeño.

- SANT ANTONI. Esperando reformas. Muchos comerciantes de la parte interior están desanimados. Un tercio de los puestos han quedado vacíos. Los comerciantes esperan que el Ayuntamiento empiece las reformas, lo que comportará un cambio provisional de ubicación, dice la presidenta, Águeda Valenzuela. Algunos critican la tardanza del Ayuntamiento en emprender las reformas del mercado, construido en 1882. La incertidumbre sobre las obras frena los traspasos de los puestos porque los que se interesan no saben qué coste comportarán los trabajos. En cambio, las tiendas de ropa de los porches van bien, dice el presidente de los comerciantes, Ángel Cardiel.

- SANTS. Eliminar puestos. Los comerciantes están a la espera de que el Ayuntamiento dé luz verde a la renovación del mercado, que tiene el 20% de los puestos vacíos porque las ventas ha caído en varios sectores. "Una posibilidad puede ser eliminar los puestos cerrados porque las necesidades de los consumidores ya están cubiertas con los actuales", dice el presidente de la junta, Eleuterio Galinsoga. El mercado abre desde hace unos años tres tardes a la semana y se nota que eso atrae a la gente joven. "Las costumbres están cambiando. Cada vez hay más gente que compra comidas que preparamos aquí, pero lo importante es la atención personal, que no pueden dar las grandes superficies", afirma la vicepresidenta, Pepita Fité.

- NINOT. Vender por Internet.

"Hace unos años había 418 puestos y hoy hay 280 abiertos. La competencia es enorme. Estamos rodeados de tiendas y de supermercados", afirma Antoni Fabregat, presidente de los comerciantes. Nacido en 1933, el mercado se ha modernizado, pero tiene parte de sus tiendas vacías porque sus dueños se han ido y no han encontrado a quién traspasárselas. Ya está vendiendo por Internet y

abriendo una tarde a la semana, "pero aquí se empieza a trabajar antes de las seis de la mañana y abrir todas las tardes es difícil porque la gran mayoría son familias y no tienen personal para tener todo el día abierto", afirma Fabregat. El mercado funciona bien con menos puestos, aunque no estamos cerrados a que se instale un gran supermercado en los que ahora están vacíos. Pero todo depende de las compensaciones que se nos den", añade el presidente.

- LES CORTS. El competidor dentro. "Prefiero tener el competidor dentro a tenerlo fuera", asegura Joan Estapé, que también preside la patronal que agrupa los mercados de Barcelona. Fue de los primeros en poner un supermercado dentro y ahora estudia ampliarlo en una parte de los puestos que han quedado vacíos. Hace una década "había 248 tiendas y ahora hay 150", dice Estapé. Hace cuatro años, el mercado decidió abrir un día por la tarde.

- ABACERÍA. "No queremos 'súpers".

La presidenta, Consol Lacida, reconoce que hay puestos vacíos en el mercado; pero, a diferencia de otros, su fórmula no es atraer supermercados: "No los queremos. Nuestro modelo es de mercado tradicional, basado en el trato personal con el cliente.

Estamos estudiando vender por Internet, entregar a domicilio y ampliar los horarios", afirma Lacida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de febrero de 2004