Aulas | LA OLAVIDE, PRIMERA EN ANDALUCÍA EN APLICAR EL EUROCRÉDITO

La Facultad de Humanidades de la Olavide, un laboratorio para el sistema del Eurocrédito

El método europeo, que será obligatorio en 2010, prima el trabajo continuo del estudiante

Los alumnos de segundo de Humanidades de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla estudian en el año 2010. Son conejillos de India de la aplicación en Andalucía del Eurocrédito, el sistema europeo de enseñanza pensado para facilitar las equivalencias y el reconocimiento de estudios realizados en otros países, que deberá estar implantado en todas las universidades de la Unión Europea (UE) dentro de seis años. El método se aplica ya en muchos otros Estados miembros, pero para los centros españoles supone un modelo completamente nuevo: apenas hay exámenes, se reduce el protagonismo del profesor en el aula y lo que cuentan no son las horas de clase sino las que tienen que dedicar los estudiantes para pasar la asignatura.

"Cambia todo: la organización, las clases y la evaluación", afirma José María Mihura, el decano de Humanidades de la UPO, la primera en aplicar el plan piloto del Eurocrédito. El calendario académico de los alumnos de segundo tiene varias semanas más que el de sus compañeros. El sistema exige alrededor de 40 semanas frente a las 30 habituales en España. "Aunque en Sevilla no salen las 40 de ninguna manera, nos quedamos en 36", advierte Mihura.

El curso empieza a final de septiembre y acaba a mitad de julio. Las clases no paran para hacer exámenes porque no hay ninguna prueba final que condicione la nota. La evaluación es continua, mediante entregas regulares de trabajo y asistencia a tutorías. Los alumnos tienen pocas clases teóricas en las que escuchar al profesor y tomar apuntes, pero si quieren aprobar deben dedicarle muchas.

La clases magistrales ya no copan los cinco días de la semana, sólo tres. Las tres horas semanales que tenían de media cada asignatura el curso pasado, se han reducido a la mitad. El resto del tiempo, los estudiantes pasan las horas buscando libros en la biblioteca, asistiendo a tutorías personalizadas o preparando en casa los trabajos. El primer día de clase, los estudiantes reciben la planificación completa de cada asignatura. Día a día. El 29 de septiembre sabían ya qué tema les iba a explicar el profesor de Historia del Arte Moderno y Contemporáneo el 26 de noviembre o qué día de julio tienen que entregar los ejercicios de Historia de América Precolombina y Colonial.

"Se nos acabó lo de estudiar en enero y en junio. Ya no vale dejarlo todo para el día antes", reconoce Alejandro González, uno de los estudiantes que, sin embargo, asegura que con el nuevo método está aprendiendo más. "Al hacer los trabajos se me quedan las cosas. Antes te lo estudiabas todo junto y a los dos días no te acordabas de nada", afirma. "Ahora los profesores están más encima. Como en el colegio o el instituto", sostiene Alejandro. "A mí me gusta más este sistema, aunque hay que mejorarlo mucho", agrega.Algunos de sus compañeros no comparten su opinión y prefieren el modelo tradicional español.

"El otro método daba más libertad. Con éste llega un momento en el que te saturas y tienes que empezar a retrasar las entregas de los trabajos", dice Carlos Álvarez, quien advierte que el Eurocrédito precisa "unos medios que ahora no hay". "Hacen falta más libros en la biblioteca. Y más ordenadores. Muchos no tienen Internet en casa y para este sistema es obligatorio porque hay consultas con el profesor o lecturas que están ahí", dice.

Según algunos alumnos, el nuevo modelo tampoco es fácil para los que tengan que compatibilizar los estudios con el trabajo. "Es mucho más complicado. Tienes que estar todo el día pendiente de la carrera. Quien no pueda seguir el sistema se examina al final, pero se lo tendrán que estudiar todo por su cuenta porque no hay apuntes, ni manual, ni clases", asegura Carlos. "Para quien no pueda seguir el ritmo, es como si fuera la Universidad a Distancia", se queja.

Los primeros resultados del curso, según el decano, apuntan a que "la inmensa mayoría está siguiendo el sistema con éxito". Filosofía, por ejemplo, es la que más repetidores acumula cada año. Este curso, asegura Mihura, el 90% ha aprobado los trabajos y las memorias entregadas hasta ahora. "Los profesores y la materia son la misma, sólo cambia la dinámica", apunta el decano. "Es un método que estimula más al alumno. Se dan cuenta de que se les valora el esfuerzo cotidiano", concluye.

La moneda universitaria

El Eurocrédito es la unidad que mide la cantidad de trabajo que tiene que hacer el alumno para superar cada una de las materias de las diferentes titulaciones universitarias. El crédito vigente en España equivale a 10 horas de clase; el nuevo modelo europeo, oscila entre las 25 y las 30 horas de trabajo, desde la asistencia a las lecciones magistrales, al estudio individual o la realización de ejercicios.

Según recoge el Real Decreto 1125/2003, que regula la implantación del Eurocrédito en España, "esta medida comporta un nuevo modelo educativo que ha de orientar las programaciones y las metodologías docentes centrándolas en el aprendizaje de los estudiantes, no exclusivamente en las horas lectivas". De la misma forma que el euro permite viajar por toda la UE sin cambiar de moneda, el Eurocrédito facilitará las equivalencias entre las titulaciones europeas y con ello, el intercambio de alumnos y de licenciados. El sistema se parece al método tradicional de países como Austria o Alemania.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 02 de febrero de 2004.

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