Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

¿La hora de Sarkozy?

El primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin, advirtió anoche de la "provisionalidad" de la situación judicial de Alain Juppé. Tardó varias horas en hacerlo y fue la primera voz de la derecha que dio el tono de un cierto compás de espera, tras una serie de declaraciones de otros tenores que no señalaban otra cosa que el dolor por la severidad de la condena o, en algunos casos, su solidaridad con el sentenciado.

Raffarin lleva dos semanas recordando que él es el "jefe de la mayoría" en Francia. Empezó a decirlo en un debate organizado por el director de Le Monde, Jean-Marie Colombani, cuando la práctica totalidad del mundo político y mediático veía en cada acto del ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, una carrera en tromba hacia la jefatura del Estado. Muchos piensan que Sarkozy se anticipaba a esta condena, situándose como opción de recambio para una derecha desolada.

Entre Raffarin y Sarkozy hay una gran diferencia: este último es el personaje más popular en todos los sondeos, y su valoración supera claramente a la del jefe del Gobierno. Sin embargo, los dos tienen un denominador común: ninguno controla el aparato político de la UMP, el partido que gobierna con mayoría absoluta, hasta ahora en manos de Juppé. Éste había empezado a recuperarse políticamente tras dos años muy conflictivos como primer ministro (1995-1997) gracias a la victoria de la derecha en las elecciones de 2002. Ahora, unos comicios regionales, una probable crisis de Gobierno y un congreso de la UMP, todo en unos meses, explican la carrera de los aspirantes por controlar ese aparato y el Gobierno.

Chirac cuenta con algunos fieles hasta la muerte: la ministra de Defensa, Michèle Alliot-Marie; el de Exteriores, Dominique de Villepin, o el de Asuntos Sociales, François Fillon. El presidente podría jugar la carta de alguno de ellos para cortar la salida en tromba de Sarkozy. Asediado por los periodistas en Ginebra, donde asistió ayer a una reunión con Kofi Annan y los presidentes de Brasil y Chile, Chirac cortó: "No es aquí, en la ONU, donde voy a expresarme sobre esa cuestión".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de enero de 2004