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Editorial:

La factura farmacéutica

La factura farmacéutica sigue subiendo muy por encima de las previsiones del Gobierno. El cierre provisional del ejercicio 2003 indica un aumento del 11,7% sobre el año anterior, la mayor subida desde 1996 y muy por encima del 6,5% que se había fijado como objetivo. Temida y esperada, la nueva subida confirma que existen disfunciones profundas en el complejo entramado de la prescripción en España. Es cierto que el drástico recorte en los precios de referencia que entró en vigor el 1 de enero pasado para unas 2.000 especialidades no amparadas por una patente supondrá un alivio en el ascenso imparable del gasto, pero parece claro que no basta y que los problemas de la factura farmacéutica deben ser abordados también desde otros frentes.

Parte del incremento en el gasto farmacéutico se debe a la evolución demográfica, al aumento del nivel de vida y de cultura sanitaria y al envejecimiento de la población, pues es conocido que la mayor parte de los medicamentos se recetan a personas mayores de 65 años por la concentración de las patologías crónicas en esas franjas de edad. Pero estos incrementos son inevitables y deben ser provistos adecuadamente, y hay indicios, en cambio, de que una parte no desdeñable del aumento se debe a prácticas de los agentes que intervienen en la prescripción, algunos de dudosa justificación y otros claramente fraudulentos. La posibilidad de que algunas farmacias hayan podido facturar en diciembre medicamentos prescritos en las primeras semanas de enero para eludir la reducción del precio sería un ejemplo.

Con todo, uno de los factores más preocupantes es el aumento en la prescripción de fármacos nuevos mucho más caros, que aportan una novedad terapéutica nula o mínima. No tiene justificación, por ejemplo, que un nuevo fármaco contra la úlcera haya facturado un 22,7% más este año, mientras el equivalente con precio de referencia sólo ha subido un 0,5%. Urge revisar el mecanismo de fijación del precio de los nuevos medicamentos, cuya llave tiene la Administración, así como la forma en que los laboratorios promocionan sus productos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de enero de 2004