El Gobierno lanza una campaña para promover el apoyo a todos los amenazados

Empezará la próxima semana con 840.000 euros de coste, tras ser presentada en Madrid

Pedro Gorospe

Una bala de fusil y un pintalabios rojo son los dos elementos centrales elegidos por el Gobierno vasco para la campaña de publicidad a nivel nacional que, con un coste de 840.000 euros, intentará desde la próxima semana promover la solidaridad de la sociedad vasca con todos los amenazados por ETA y poner de relieve la falta de libertad y el miedo que padecen.

Aunque las siglas de la banda terrorista no aparecen en los anuncios, realizados en diversos soportes, el lehendakari, Juan José Ibarretxe; la directora de la Oficina de Víctimas del Terrorismo, Maixabel Lasa, y el director de Derechos Humanos, Txema Urkijo, que ayer presentaron la campaña, consideraron que el mensaje es lo suficientemente contundente hasta el punto de que el nombre de la banda no aporte nada. "Cuando hablamos de terrorismo está claro que nos referimos a ETA, no creo que nadie tenga ninguna duda", aclaró Urkijo.

El anuncio televisivo es impactante: una mujer recibe una carta de extorsión supuestamente de ETA, y llora al reflexionar sobre el cambio que se ha producido en su vida. Para disimular el llanto se pinta los ojos.

Luego, el pintalabios que coge se convierte en una bala cuando llega a su boca. Aunque el Gobierno quiere lanzar un mensaje positivo a la sociedad vasca y evitar los reproches, el símil del pintalabios no deja de ser un toque de atención a la conciencia de todos "los que miran para otro lado, o maquillan" un problema que afecta a más de 42.000 ciudadanos en la comunidad autónoma amenazados por la banda y sus seguidores.

La campaña será presentada a principios de la próxima semana en Madrid, con la presencia del lehendakari, y se desarrollará entre el 20 y el 31 de enero en televisión, prensa y radio. La Presidencia del Gobierno vasco está encontrando muchos problemas para insertar el anuncio en horarios de máxima audiencia en TVE, Antena 3 y Tele 5, aunque los motivos alegados por estas cadenas es que ha llegado tarde a la petición de espacios.

Ibarretxe está interesado en lanzar dos mensajes muy concretos. Primero, que los vascos, a pesar de la división política, son capaces de unirse cuando se habla de las víctimas del terrorismo. "En esta mesa estamos tres que pensamos diferente, pero estamos luchando por el mismo objetivo", dijo ayer. También advirtió a los radicales de que no es razonable exigir los derechos humanos de las personas privadas de libertad, y no hacer lo mismo con las víctimas de ETA y con los amenazados por la banda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0016, 16 de enero de 2004.