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Nissan amenaza con recortar 600 empleos en España si no gana competitividad

El grupo lanza un plan para reducir un 31% los costes de producción en las plantas españolas

El fabricante de automóviles Nissan no ve del todo "asegurado" su futuro en España, donde emplea a 3.615 personas. Le inquieta la "desventaja competitiva" que dice arrastrar respecto de los fabricantes rivales. A punto de negociar un nuevo convenio con los sindicatos, Nissan advirtió ayer de que, con la producción actual de 100.000 unidades al año y una "insuficiente" productividad, en la planta de Zona Franca de Barcelona sobran 600 empleos. Esta cifra podría elevarse hasta 900 en 2007 si fracasa su nuevo plan para ganar competitividad, que prevé bajar un 31% los costes de producción.

La batalla por la competitividad que libra la industria radicada en España, que se ha estrenado este año con una retahíla de crisis laborales en Cataluña, pone de nuevo el foco sobre el automóvil y sobre Nissan, controlada por Renault. La empresa -en verano anunció de golpe el cierre de su planta madrileña (550 empleados), la concentración en Barcelona del grueso de su producción, una inversión de 400 millones de euros y la fabricación de dos nuevos modelos y un nuevo motor en 2005- metió ayer el miedo en el cuerpo a los sindicatos, justo el día en que se creó la comisión que negociará un nuevo convenio colectivo.

El anterior, que cubrió 2002 y 2003, ha tenido un recorrido de lo más crispado, al estar marcado por una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que se pronunció contra el sistema equiparable a la doble escala salarial implantado por el grupo nipón en España para los nuevos empleados que se incorporasen a la compañía. Desde entonces, han entrado 105, cobrando un 17% menos. Nissan ha recurrido el fallo y el Tribunal Supremo debe pronunciarse de forma definitiva en breve. Lo que ocurra en la compañía se verá condicionado por esta esperada sentencia, admitieron ayer la empresa y fuentes sindicales.

El consejero director general de Nissan Motor Ibérica, Teruo Takebe, subrayó su apuesta por equiparar el nivel de competitividad de España al de las plantas de Japón, Reino Unido y Estados Unidos, y advirtió de que las fábricas españolas han empeorado en productividad respecto a las de otros países como México.

Alcanzar el nivel de estos países punteros para el grupo -globalmente facturó 27.060 millones de euros en el primer semestre del ejercicio (un 8,2% más) y que en España ha doblado el incremento de ventas del mercado nacional al aumentar las suyas un 10% (62.229 unidades)- es el primero de los tres grandes objetivos del nuevo plan de Nissan, bautizado TOP'07, puesto en marcha para elevar la competitividad de las plantas españolas hasta 2007 y "garantizar así el futuro".

Trabajar más horas

Este plan también prevé reducir los costes de producción un 31% en este periodo y mantener los mejores niveles de calidad del sector en los vehículos que fabrica. El nuevo convenio es una pieza clave en este plan.

La dirección no quiso avanzar a la prensa cuál será su abanico de propuestas a los representantes sindicales, pero el subdirector general de Nissan Motor Ibérica, José Vicente de los Mozos, sugirió entre las medidas barajadas aumentar el tiempo de trabajo, porque "somos los que menos horas trabajamos", y una congelación del salario, que asegura estar hasta un 20% por encima de la retribución media. "Seremos dialogantes, pero en estos términos será difícil un acuerdo", señaló Vicent Rocosa, jefe del Metal de CC OO Cataluña.

Nissan, que se dijo "decidida a permanecer y potenciar su presencia en Cataluña", parte de esta base: en 2003, produjo 98.024 unidades (un 51% más que en 2002, cuando dejó de fabricar varios modelos), contando el Terrano, Almera Tino y sus nuevas furgonetas. Este año se mantendrá en torno a las 100.000 unidades.

Con este nivel de producción, subrayó Takebe, sobran 600 personas en Zona Franca, donde trabajan 2.950 de los 3.615 empleados de Nissan Motor Ibérica. El resto trabaja en Montcada (Barcelona) y Madrid (ésta cerrará en 2006), al margen de los cerca de 400 que trabajan en la fábrica de camiones de Ávila, que depende de otra filial (Nivisa). El objetivo es alcanzar en 2005 las 125.000 unidades (entonces el excedente sería sólo de 250 personas) y, en 2007, alcanzar las 150.000, cifra jamás lograda. Si se logra el objetivo, no se requerirán ajustes "traumáticos". Si no, peligran hasta 900 empleos. La dirección estudia posibles suspensiones temporales de empleo en la etapa transitoria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de enero de 2004