Entrevista:IÑAKI ORTIGOSA | Presidente de Txipio Bai

"Plentzia tiene la presión inmobiliaria más asfixiante"

Iñaki Ortigosa (Bilbao, 42 años), profesor universitario, es el presidente de Txipio Bai, uno de los grupos ecologistas más activos con varias demandas en los tribunales por proyectos inmobiliarios en la zona de Plentzia.

Pregunta. ¿Cuándo, cómo y para qué surge Txipio Bai?

Respuesta. Surgió en 1992 de manera espontánea entre vecinos por una amenaza contra Txipio, que es una marisma donde se pretendía llevar un enorme proyecto de urbanización, con un puerto deportivo, que podía duplicar de golpe la población de Plentzia y traía un deterioro absoluto del entorno.

P. Tienen una docena de demandas en los tribunales.

R. Somos activos, nos une una mayor convicción contra la impunidad con la que se delinque en esta materia. Además de Txipio, estamos con [denuncias contra] las normas subsidiarias de Plentzia y Lemoiz, las urbanizaciones de Isuskiza-Abanico y Barrikabaso y luego el dragado de la ría de Plentzia y una amenaza grande de rellenarla. Pero seguimos con estudios, como un plan general de protección y gestión del patrimonio de Gorliz.

P. Es una zona muy apetecible urbanísticamente.

R. Claro. Es el gran filón aquí y la presión inmobiliaria es asfixiante, la más agobiante de Euskadi. Tiene un valor natural que hace atractiva la especulación. Hay ciertos capitales dispuestos a posarse como sea. La batalla es interminable.

P. ¿Cómo ve la actuación de la Administración hacia el medio ambiente?

R. No se pueden hacer muchas distinciones. Algunas se comportan un poco mejor pero el talante es bastante negativo: de la desidia a la connivencia. Sólo consigues movilizarlos empujando tú. Desde que existe el delito ecológico como figura penal, sólo se ha fallado uno, el caso de Rontealde, y hay más agresiones.

P. Pero el Gobierno tiene en marcha un ambicioso plan ambiental.

R. El medio ambiente, después de la cultura, es el que menos interés suscita en el poder y el que más se usa de modo hipócrita. Se coloca a gente a veces valiosa pero no se les da importancia ni poder. Ese plan va en consonancia con el de la Diputación de Vizcaya, del derecho al medio ambiente. Son vistosos y para agradar a la ciudadanía, que está bastante narcotizada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 30 de diciembre de 2003.

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