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Golpe jurídico de Buteflika contra el FLN

Después de proscribir al Frente Islámico de Salvación (FIS) cuando se disponía a alcanzar el poder en las urnas, precisamente hace ahora 12 años, Argelia ilegaliza de hecho al Frente de Liberación Nacional (FLN) y envía de nuevo a los libros de historia al movimiento que ganó en 1962 la independencia tras una sangrienta guerra contra Francia. La congelación de todas las actividades del antiguo partido único de la era del presidente Huari Bumedián se produce tras una decisión judicial paradójicamente inspirada por uno de sus principales dirigentes históricos. Abdelaziz Buteflika ascendió rápidamente los peldaños de la cúpula del FLN desde su puesto de joven contable en la guerrilla nacionalista hasta pilotar, cuando aún no había cumplido los 30 años, la arrogante diplomacia argelina.

Pero el fallido delfín de Bumedián tuvo que aguardar casi 20 años tras la muerte de su mentor para poder asumir en 1999 la presidencia argelina. Su legitimidad se vio además lastrada por unas elecciones que acabaron siendo boicoteadas por todos los demás candidatos. Con 199 escaños de los 389 de la Asamblea Nacional Popular, el FLN resurgió de su declive y se convirtió en los comicios legislativos del año pasado en la fuerza hegemónica de Argelia, frente al Reagrupamiento Nacional Democrático, creado cinco años antes, una vez que los militares creyeron que ya había llegado la hora de abandonar la gestión directa del poder.

El FLN ya había tenido su primera muerte en 1988, cuando una revuelta popular contra el fracaso del régimen fue aplastada a tiros. La tímida primavera política argelina (1989-1992) lo relegó a un papel marginal frente al imparable ascenso del islamismo político. Luego vino la tragedia: el golpe militar que depuso al presidente Chadli Benyedid, la ilegalización del FIS, la guerra civil no declarada que se cobró más de 150.000 muertes. Buteflika acabó echando tierra sobre las matanzas con su programa de concordia civil y Argelia dejó de ser una máquina de producir titulares sangrientos.

Ahora, en el convulso escenario argelino se representa un "pronunciamiento jurídico" inspirado por Buteflika contra el FLN para apartar a su ex primer ministro y heredero, Alí Benflis, de la carrera hacia las presidenciales. Disfrazado de ruptura interna y de enfrentamiento sobre programas económicos, es sólo el segundo episodio de un aburrido culebrón de lucha por el poder virtual, que en mayo pasado ya se estrenó con la destitución de Benflis. Mientras, tras la cortina de humo de las disputas civiles, los generales siguen controlando el poder real en Argelia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de diciembre de 2003