Reportaje:

Vuelve el fantasma de la 'burbuja.com'

Los expertos avisan de la excesiva valoración de las empresas de Internet ante la salida a Bolsa de Google

El índice Nasdaq roza los 2.000 puntos. La cotización de Yahoo gana un 154%. El valor de las empresas de Internet multiplica por 60 su beneficio (PER). No es 1999, sino diciembre de 2003, pero el fantasma de la burbuja.com vuelve a rondar el mercado. Esta vez, se trata de empresas consolidadas y con beneficios, pero los expertos avisan: la irrupción de Google puede desatar, de nuevo, una tormenta en la Bolsa de consecuencias impredecibles.

El PER de la Bolsa española ronda un múltiplo de 15. El de las empresas de Internet está en 60, y 292 si se considera el EBITDA

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Una ligera sensación de déjà-vu recorrió Wall Street cuando, el pasado 23 de octubre, los analistas desayunaban con la noticia que abría The Financial Times. El diario británico publicaba que la empresa más célebre de Internet, Google, barajaba la posibilidad de salir a Bolsa a un precio estimado de 15.000 millones de dólares, lo que convertiría a esta OPV (oferta pública de venta) en la más importante de la historia del sector. No era una sorpresa. Hacía tiempo que se sabía que el buscador estaba contratando a antiguos empleados de bancos de inversión para ordenar sus activos. También se suponía que su valoración sería muy alta, porque sus compañeros de sector está remontando el vuelo con alegría: en un año, los 20 primeros portales de Internet han ganado una media del 389% en su cotización; un 321%, las empresas de comercio electrónico; y un impresionante 587%, las de contenidos y servicios.

El consenso en Wall Street es que estas compañías habían sufrido tanto que es ahora cuando están siendo valoradas, por primera vez, como debían. Pero el temor a las consecuencias de una sobrevaloración de Google también está consensuado: "Los folletos de salida a Bolsa de centenares de empresas basura, que esperan seguir la estela de Google, empiezan a llegar. Y eso no es bueno", avisa un analista de Nueva York.

¿Está inflándose una nueva burbuja? Las actuales cotizaciones bursátiles pueden sugerir, al menos, una "nanoburbuja", dice Andrew Metrick, profesor de Finanzas de la Universidad de Wharton, en Estados Unidos. El mercado tecnológico Nasdaq roza los 2.000 puntos, es decir, cotiza a los niveles a los que estaba antes de que la burbuja.com comenzara a inflarse, en 1999. La empresa de subastas Ebay, con 35.000 millones de dólares de capitalización, es el líder del mercado. Si cotizara hoy en la Bolsa española, esta compañía, que factura 530 millones de dólares, sería el tercer valor, por encima de BBV. El portal Yahoo ha ganado un 154% este año; la empresa de comercio electrónico Amazon, un 164%. Entre las empresas europeas, el valor del líder en acceso, la alemana T-Online, ha subido un 99%.

Esta situación no parece preocupar a los analistas. "Esta vez", opina Metrick, "son empresas de verdad, líderes de sus respectivos mercados, que tienen ingresos y beneficios y que poseen marcas respetadas". "No creo que pueda compararse con lo que vivimos entre 1999 y 2000", coincide Devina Mehra, analista especializada en Internet de la casa bursátil estadounidense First Global.

No se trata sólo de que las puntocom ganen dinero. El subsector de los portales se ve favorecido por la recuperación de la publicidad en Internet, que creció un 20% en el tercer trimestre, hasta niveles anteriores a 2001. Las de comercio electrónico, mientras, se benefician del crecimiento en el consumo de EE UU y la cercanía de la temporada navideña.

Pero las señales de alarma están encendidas. Los inversores a corto plazo han vuelto al Nasdaq: vendieron más de 50 millones de acciones de puntoscom, como media, el mes pasado, lo que convierte a estos valores en pasto de la especulación. Lo que más preocupa a los analistas, en todo caso, es el PER de las empresas de Internet. Este concepto (siglas de price earning

ratio) calcula cuántas veces está contenido el beneficio de la compañía en su precio en Bolsa. En plena burbuja, el Nasdaq cotizaba a un múltiplo de 245, y algunas empresas, como AOL, llegaron a un increíble 400, es decir, que su valor en Bolsa era 400 veces superior a sus beneficios. Actualmente, el PER de la Bolsa española ronda el 15. El problema es que el valor de las empresas de Internet cotiza, según Deutsche Bank, a 60,7 veces su beneficio estimado para 2003, y 84 para 2004. Si el concepto que se estudia es el beneficio operativo, el múltiplo se dispara: 292,5 (véase cuadro).

Las intenciones de Google de salir a Bolsa pueden ser la bendición o el mazazo definitivo, según quién lo valore. Para algunos, la cotización de una empresa respetada, con beneficios y una marca imbatible significará la consolidación financiera definitiva de todo el sector. Para otros, la simple posibilidad de que el buscador, con un público enorme pero desconocido, y que se enfrentará en un futuro a Microsoft, valga 15.000 millones de dólares sólo significa una cosa: burbuja.com, la secuela.

Los pesimistas conjuran el nombre de Netscape, una y otra vez. Google, como Netscape, es una compañía pequeña, que ha desarrollado una gran tecnología, gratuita y sin competencia. Google es sinónimo de buscar información, como netscape lo era de navegar. El 8 de agosto de 1995, Netscape salía a Bolsa y, al final del día, valía 4.200 millones de dólares, 92 veces lo que marcaba el folleto de la OPV.

La llegada al parqué de Netscape tuvo dos consecuencias. La primera es que arrastró al mercado a miles de empresas sin ingresos, beneficios ni modelo de negocio. En los últimos seis meses, según The San Jose Mercury News, 19 empresas de Silicon Valley, la mitad sin beneficios, han conseguido financiación de 2.600 millones de dólares. La segunda consecuencia es que Netscape se vio obligada a crecer rápidamente para justificar su valoración. "Una de las grandes virtudes de Google", explica Alan Pelz-Sharpe, vicepresidente

de la consultora tecnológica Ovum en Estados Unidos, "es que ha crecido prudentemente. Si la valoración se dispara, podía suponer una presión para gastar más".

La cuestión es si el caso netscape puede repetirse de nuevo.

"Las burbujas forman parte de la historia de los mercados financieros", explica Metrick. "No creo que se repita a corto plazo, y desde luego no en 2004 ni 2005. La anterior está aún demasiado reciente". ¿Por qué, entonces, la prudencia? "El PER del sector parece sobrevalorado", reconoce Mehra. "Múltiplos tan elevados dejan poco margen para sorpresas. El precio de Ebay parece el más vulnerable para una corrección, seguido del de Yahoo". Por eso, analistas y economistas recomiendan moderación cuando Google desembarque en el mercado. Perz-Sharpe resume porqué: "La primera burbuja fue demasiado dolorosa. No queremos otra".

Las heridas sin cerrar del pico del Nasdaq

El 10 de marzo de 2000, el Nasdaq cotizó a 5.048,62 puntos, su máximo histórico. Antes de esa fecha, las puntocom habían vivido una increíble orgía bursátil. Entre 1999 y 2000 se invirtió en Internet la mitad del capital que se ha generado en el sector, tanto antes como después. En 1999 salieron a cotizar 399 compañías de Internet, que ganaron como media un 79% de su valor, según datos de la revista de inversiones Red Herring. Entre 1996 y 2000, el Nasdaq creaba, sólo en Silicon Valley, 64 millonarios diarios.

La caída fue más dura y prolongada. La compañía Webmergers, que analiza el mercado de Internet, realizó un informe el pasado marzo, cuando se cumplían tres años del pico del Nasdaq. Según sus datos, durante este periodo, al menos, 4.854 compañías de Internet han cerrado (962) o han sido adquiridas (3.892 empresas). Los inversores, siempre según Webmerges, se han gastado mucho dinero, hasta 200.000 millones de dólares, comprando empresas de Internet. El peor momento de todo este periodo es, sin duda, el segundo trimestre de 2001, donde se concentra la mayor parte de las quiebras (167). La buena noticia es que el maremoto parece haber pasado: en el primer trimestre de 2003 sólo quebraron ocho puntocom.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 13 de diciembre de 2003.

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