El negocio brasileño se contrae

La mayor economía latinoamericana retrocede el 1,5% al finalizar el tercer trimestre

La economía de Brasil se contrajo un 1,5% entre julio y septiembre. Es la primera vez en siete años que el país sufre dos caídas trimestrales consecutivas, porque los tipos de interés, cercanos a los máximos de cuatro años, frenaron las ventas minoristas y la construcción.

La contracción interanual del tercer trimestre sigue a una caída ajustada por inflación del 1,1% en el segundo trimestre, según explicó el Gobierno. La contracción fue peor que los pronósticos realizados por 11 economistas encuestados por Bloomberg. La media de sus respuestas previó un crecimiento cero.

La recesión demuestra hasta qué punto el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha sacrificado el crecimiento para frenar la inflación y alentar la demanda de deuda brasileña, realizando la mayor reducción de costes registrada en el país y respaldando las subidas de los tipos de interés cuando asumió el cargo en enero, según Adauto Lima, economista de la filial brasileña de WestLB AG en São Paulo.

Por primera vez en siete años, el país latinoamericano sufre dos caídas trimestrales consecutivas de su producto interior bruto

El Gobierno de Lula y el Banco Central han dicho que los recortes de gastos y las subidas de los tipos allanaron el camino para un retorno al crecimiento en los próximos trimestres. Las medidas contribuyeron al repunte del 20% experimentado por la moneda este año, tras la caída de 35% del año pasado, y redujeron la tasa mensual de inflación a 0,29% en octubre desde el 2,25% en enero.

"Confío en que Brasil está a punto de tomar el camino de una tasa de crecimiento sostenible, durante varios años", ha afirmado el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles.

Por sectores, la construcción se contrajo un 10,9% en el trimestre frente al mismo periodo del año anterior, y la agricultura cayó un 2,8%. La producción industrial creció un 0,4%, mientras que la minería se expandió un 2,6%.

La economía brasileña quedó estancada cuando el consumo familiar bajó un 3,7% interanual, su mayor caída en dos años. La debilidad de la demanda de los consumidores contribuyó a una caída de 6% en el comercio minorista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 29 de noviembre de 2003.

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