Las obras del nuevo túnel amplían 30 minutos la hora punta en Atocha

Peatones y conductores protestan en la primera jornada de trabajos

El inicio de los trabajos del nuevo túnel de la risa (Atocha-Chamartín) en la glorieta de Atocha sembró ayer la confusión entre peatones y conductores. El Ayuntamiento confirmó que la hora punta de la mañana se amplió en unos 30 minutos, lo que originó atascos, sobre todo en el paseo de las Delicias y sus aledaños. Además, las vallas colocadas en las aceras de la glorieta impiden el acceso a pie a la estación de Atocha por la puerta principal.

Tras el desembarco de las excavadoras, los problemas en el tráfico. Atocha amaneció ayer con una gran zanja que rodeaba casi toda la estación y los peatones tuvieron que andar más de lo acostumbrado para acceder a los trenes. Los "desplazamientos rocambolescos" augurados por IU el pasado verano no se han hecho esperar y convirtieron el acceso a la estación de Atocha en un cúmulo de inoportunidades.

131.000 transeúntes circulan cada día por los pasos de peatones de la glorieta de Carlos V. Ayer, algunos de ellos manifestaron indignados las molestias que las obras les están causando: "He tenido que dar una vuelta enorme porque no me han dejado entrar por la puerta principal de la estación. Uno de los trabajadores me ha dicho que era por las obras de un túnel", comentó sorprendido un joven que tenía que coger el tren a Tres Cantos. Un portavoz de la Policía Municipal informó de que "se reforzó el servicio" de agentes, pero que no se preparó un dispositivo especial para la ocasión.

La única forma de acceder ahora a la estación es por la entrada Puerta de Atocha, situada frente a la estación del AVE en la avenida de la Ciudad de Barcelona. Para llegar hasta allí, sólo se puede ir por el paso de peatones situado unos metros antes de la gasolinera de esta avenida. El paso de cebra frente al Ministerio de Agricultura ha sido cortado. El Ministerio de Fomento, responsable de la obra, ha colocado a un operario en cada paso de peatones para indicar a los viandantes por dónde deben acceder.

El paisaje urbano de Atocha ha cambiado también en otras aceras de la zona. Las vallas rodean los árboles y los bancos que estaban situados frente al bar El Brillante. En su interior, una enorme torreta de dos pisos desde la que se inyecta lechada (una mezcla de cemento, cenizas y bentonita) para reforzar el terreno e impedir que los cimientos de los edificios sufran daños cuando la tuneladora se abra paso.

Fomento ha metido la quinta marcha a los trabajos del túnel. Los operarios de la empresa Dragados trabajan a destajo día y noche, en tres turnos de ocho horas, para llegar cuanto antes a Nuevos Ministerios. Allí se encontrarán con la tuneladora que pronto empezará a cavar desde Chamartín hacia Nuevos Ministerios. Para regular los plazos de construcción, entre otras cosas, se creó hace tres meses una comisión técnica con miembros del Ayuntamiento, la Comunidad y Fomento. Sin embargo, el Ayuntamiento asegura ahora que tal comisión "no existe".

"¿Alguien controla?"

La oposición exige respuestas a sus preguntas: ¿Hay un organismo que controla las obras? ¿Se ha desentendido de los trabajos el Ayuntamiento en favor de Fomento? Trinidad Jiménez e Inés Sabanés, protavoces de PSOE e IU, lanzan duras críticas al papel que el gobierno de Ruiz-Gallardón está desempeñando en la gestión de los trabajos.

"Seguimos exigiendo la creación de un Plan Director para las obras y la movilidad ciudadana. Tienen que saber que no vamos a dejar pasar el tema, ni nos vamos a olvidar. No vamos a dejar pasar un solo pleno municipal en el que no mencionemos el tema", advirtió ayer Jiménez.

En términos similares habló Sabanés. "Me parece de un gran cinismo que se hablase de convocer reuniones y luego no se haya hecho nada. El Ayuntamiento no está asumiendo su responsabilidad y el resultado es un caos con molestias para todo el mundo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de noviembre de 2003.