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Irán admite ante la ONU que fabricó plutonio

Irán fabricó en secreto pequeñas cantidades de uranio enriquecido y plutonio, pero no intentó usarlas con fines militares, asegura el último informe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). La larga lista de "omisiones" no corrobora los ataques de Washington que han acusado al Gobierno de Teherán de querer fabricar una bomba nuclear. La agencia de la ONU deberá anunciar antes de finales de mes si decide imponer sanciones y trasladar el asunto al Consejo de Seguridad.

La OIEA afirma que Teherán incumplió sus obligaciones al no informar de su programa de enriquecimiento de uranio, pero evita sacar conclusiones. "Sabiendo que Irán ocultó datos, la agencia tardará algún tiempo en confirmar que los objetivos de su programa nuclear son exclusivamente pacíficos", asegura en su informe.

En los documentos que entregó a la OIEA hace algo más de dos semanas, Irán reconoce por primera vez haber desarrollado durante 18 años un programa de centrífugas (para el enriquecimiento) de uranio, y durante 12 años, un programa de láser con el mismo propósito, las dos tecnologías que se utilizan para fabricar material fisible. También admite haber producido pequeñas cantidades de plutonio, necesario para la construcción de armas nucleares, en la instalación nuclear de Isfahan, en el centro del país. "La política de ocultación de Teherán continuó hasta el mes pasado", asegura el análisis del OIEA, "con una cooperación muy limitada y datos contradictorios".

"El informe habla de incumplimientos graves y preocupantes, sobre todo en lo que respecta la extracción de plutonio", indicó ayer una fuente de la agencia atómica, "viene a confirmar las sospechas que teníamos desde hace años y los datos que teníamos". Aun así, las revelaciones fueron muy bien acogidas por el jefe de la agencia, Mohamed el Baradei, que las consideró como una señal de apertura por parte de Teherán. "Esto es un paso muy bienvenido y positivo", dijo El Baradei.

El análisis, de 29 páginas, fue distribuido a los 35 miembros de la Junta de Gobernadores de la OIEA, que se reunirá en Viena el próximo 20 de noviembre para decidir si impone o no sanciones. En principio, el asunto no debería trasladarse al Consejo de Seguridad pese a las presiones de Estados Unidos, que ha acusado en numerosas ocaciones al régimen iraní de intentar producir armas de destrucción masiva.

En su reciente visita a Teherán, los ministros de Exteriores de Francia, Reino Unido y Alemania, aseguraron al Gobierno iraní que sus revelaciones no llegarían hasta el Consejo si cumplía con su palabra y entregaba un informe exhaustivo sobre los incumplimientos del pasado. La idea era alentar la apertura de Teherán, no transformar las revelaciones en una crisis política.

Ésa parece ser también la intención de Irán. El pasado lunes, su representante ante la OIEA, Alí Akbar Salehi, entregó una carta de compromiso de firma del protocolo adicional del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que autoriza controles reforzados, algo que se estaba negociando desde hacía meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de noviembre de 2003