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La Comisión Europea acuerda investigar las ayudas de Berlusconi al 'calcio'

Bruselas cree que los clubes italianos tienen ventaja respecto al resto de participantes en la 'Champions'

La Comisión Europea abrió ayer una investigación sobre la ley de ayuda al fútbol italiano, promulgada en febrero por el Gobierno de Silvio Berlusconi, a la vez propietario del Milan, por irregularidades respecto a la legislación comunitaria en materia de ayudas de Estado y de normas de contabilidad. El llamado decreto salva calcio permite a los clubes trucos contables para camuflar su gravísima situación financiera. Para Bruselas, el decreto perjudica a los equipos no italianos que participan en la Liga de Campeones, que deben competir en desventaja con los representantes del calcio .

Bruselas ha dado un plazo de dos meses a Roma para presentar argumentos y amenaza con llevar el caso al Tribunal de Justicia de la UE si éstos no son satisfactorios.

Juve y Sampdoria son los únicos clubes que no se han acogido a un decreto fuertemente contestado por la oposición y del cual se ha beneficiado el Milan, propiedad del jefe del Gobierno, Silvio Berlusconi.

En síntesis, la Comisión cuestiona la legalidad de una norma compleja según la cual las sociedades deportivas pueden contabilizar en diez años pérdidas derivadas de la devaluación económica de sus activos. En la práctica, según Bruselas, todo ello supone privilegiar a unos clubes en detrimento de los demás. Merced a esta normativa, algunos conjuntos, especialmente los grandes, que son los que más gastan en salarios de jugadores, pueden presentar una contabilidad que infravalora sus costes verdaderos en un determinado año, oculta sus pérdidas reales y presenta una imagen falsa a sus inversores. Además, los equipos pueden pagar precios y salarios inflados a sus jugadores, cuando su verdadera situación financiera no debería permitírselo.

Respecto a una eventual infracción de la norma comunitaria sobre ayudas de Estado, la Comisión cree que la ley puede dar lugar a que, cuando algunos equipos se vean afectados, el Estado renuncie a ciertas recaudaciones tributarias que se perciben de otras empresas que se hallan en situaciones financieras similares. "Determinados clubes deportivos disfrutan de unas ventajas financieras que otros no tienen en Europa, esto falsea la competencia tanto desde el punto de vista empresarial como en el campo de juego", indica la Comisión. "Perjudica también al resto de los equipos no italianos que participan en la Champions", declaró ayer tarde el comisario de Competencia, Mario Monti, en un encuentro reducido con periodistas. "No prejuzgamos aún nada. Simplemente sacamos por ahora la tarjeta amarilla", dijo con humor exhibiendo del bolsillo de su chaqueta una de esas cartulinas arbitrales. El todopoderoso comisario italiano y profesor de Economía Política se presentó a la reunión con un balón de fútbol firmado por todos los líderes de la UE tras el acuerdo con la UEFA en materia de traspasos en 2001. "Nadie duda de la importancia de deportes como el fútbol, pero las leyes comunitarias deben cumplirse", dijo Monti, que se confesó seguidor del Milan de Berlusconi. Éste designó a Monti comisario cuando llegó por primera vez al gobierno en 1994, pero las relaciones se han enfriado desde entonces. Desde su vuelta al poder, en 2001, Il Cavaliere ha logrado la aprobación de varias leyes beneficiosas para su imperio empresarial.

Si Bruselas juzga insatisfactorios los argumentos que deberá presentar en el plazo de dos meses el Gobierno de Berlusconi, las consecuencias para el calcio serían de una gravedad extrema, al tener que restituir dinero en caso de que hubiese habido infracción a la legislación comunitaria sobre ayudas de Estado y asimismo rehacer prácticamente toda su contabilidad.

Además, tendrán que afrontar demandas de accionistas particulares de algunos de los equipos afectados que cotizan en Bolsa, como son Lazio y Roma. Tampoco se excluye que un club italiano u otro extranjero que se considerasen dañados pudieran recurrir a los tribunales de justicia.

La ejecución de una eventual decisión comunitaria contraria a tal reglamentación podría demorarse entre uno y dos años, explicó Monti, el plazo aproximado para que el Tribunal de Justicia de la UE dicte sentencia sobre la supuesta infracción a las normas europeas de contabilidad. Pero Bruselas no debería tardar más de cuatro meses en pronunciarse sobre las ayudas estatales.

El diario económico Il Sole 24 Ore asegura que las pérdidas totales de los 18 equipos de la Primera División italiana ascendieron la pasada temporada a 948 millones de euros y su deuda aumentó un 41% cifrándose en 2.500 millones. Gracias a los trucos contables que permite la controvertida ley el Inter ha podido depreciar 319 millones de euros del valor de sus activos; el Milán, 242; el Roma, 234; y el Lazio, 213, según La Repubblica.

Monti dijo ayer que no hay de momento ninguna razón para investigar presuntas irregularidades a las normas comunitarias en otros países. Bruselas sí investigó hace dos años la operación de compraventa de la Ciudad Deportiva del Real Madrid, pero al final decidió archivar el informe por no encontrar irregularidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de noviembre de 2003