Crítica:ESTRENO | 'Good bye, Lenin!'
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Deslumbrante persistencia de un viejo muro derruido

Después de su libérrimo contagioso y delicioso, pese a la amargura que esconde, canto a Berlín de La vida en obras, Wolfgang Becker sigue explorando con Good Bye, Lenin! la comedia escondida que, en sus aspectos y rincones más siniestros, convierte a la vida de la Alemania actual, deducida de la caída del muro de Berlín, en un avispero de contradicciones y de absurdos cotidianos.

La idea que despliega el gran cineasta alemán es deslumbradora: un día de febrero de 1989, una dama de la cúpula política de la vieja RDA comunista sufre -pocas horas antes de que Gorbachov anuncie la demolición del muro y se inicie el proceso de reunificación de Alemania- un accidente de tráfico que la deja en coma. Pasan los años y, cuando la infortunada leninista da inesperados sintomas de recuperar la consciencia, su hijo, que sabe que su madre, enferma cardiaca, no resistirá ver las transformaciones experimentadas por Berlín en lo que para ella es una sola noche, decide rectificar a la historia y monta alrededor de la resucitada un tinglado escénico que la permita creer que todo sigue igual y que Alemania está dividida, cosa que consigue con divertido y sorprendente ingenio.

GOOD BYE, LENIN!

Dirección: Wolfgang Becker. Guión: Bern Lightenberg. Intérpretes: Daniel Brühl, Katrin Sass, Chulpan Khamatova, Maria Simon, Florian Lucas, Alexander Beyer, Burghart Klaussner. Alemania, 2003. Género: comedia. Duración: 118 minutos.

Más información
'Good bye, Lenin!', un dulce retrato de la caída del muro de Berlín

Y con una facilidad que es puro vitriolo -pues la capacidad referencial del suceso corroe algunos estereotipos y, sobre todo, echa magnífica mala uva sobre la extraña persistencia de la Alemania escindida- acabamos metiéndonos en gozosos, y a veces dolorosos, indicios de que un muro interior hecho de absurdo y mala conciencia se eleva sobre los escombros del viejo muro de argamasa, grafitti y alambre de espinos.

Así de diáfana y reveladora es esta nueva y magistral comedia oscura de Wolfgang Becker, cada día más arriba en su escalada hacia la cumbre del cine alemán de ahora.

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