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LA POSGUERRA DE IRAK

Nueva baja de EE UU

Un soldado estadounidense murió ayer en un ataque con explosivos en la localidad de Jalidiya, a unos 80 kilómetros al oeste de Bagdad, donde militares norteamericanos dispersaron una manifestación en la que murieron tres civiles, según informaron fuentes militares norteamericanas.

De esta forma se elevan a 118 los soldados estadounidenses muertos en acciones de combate en Irak desde que el 1 de mayo el presidente, George W. Bush, declarara el fin de las operaciones militares de envergadura. La cifra supera a los 114 soldados que, según las últimos datos del Pentágono, murieron durante la guerra en marzo y abril.

El soldado muerto ayer pertenecía a la 82ª División Aerotransportada, y falleció en un ataque de cuatro individuos con explosivos en Jalidiya, situada dentro del triángulo suní, la zona más hostil a las tropas ocupantes y donde se registran ataques casi a diario.

Mientras, en la ciudad santa de Nayaf, a unos 200 kilómetros al sur de Bagdad y bastión de los musulmanes chiíes, las tropas hondureñas de la división multinacional que se encuentra bajo mando polaco, reforzaron los controles de seguridad en los accesos por carretera, para impedir la entrada en la ciudad a los iraquíes de la minoría suní, a la que pertenecía el derrocado Sadam Husein, y evitar enfrentamientos entre los miembros de las dos comunidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de noviembre de 2003