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Ministro italiano, cazador cazado

El ministro italiano de Exteriores, Franco Frattini, acaba de protagonizar en China la fábula del cazador cazado al comprar un reloj de marca falsificado, poco antes de pedir a las autoridades chinas que pongan fin al desleal negocio de las imitaciones. El colmo de los colmos, como subrayaban ayer los periodistas italianos, que sorprendieron al siempre correcto y educado Frattini cayendo en la tentación en el exótico mercado de las perlas de Pekín. Tan turístico gesto del jefe de la diplomacia italiana, que se encontraba en China como presidente de turno del Consejo de Ministros de la UE para la habitual cumbre bilateral, le puso en una verdadera contradicción. Pero allí estaba su jefe directo, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, para sacarle del aprieto con su habitual habilidad dialéctica y su estricto sentido de los negocios aplicados a la política. "Está claro y me parece lógico", dijo con tono humorístico Berlusconi, "que el ministro competente para hablar de la lucha contra la piratería tenga que proveerse de la prueba de su existencia, mostrando un Cartier de 20 euros". Solucionado el problema con las explicaciones del presidente de turno del Consejo Europeo, falta ahora aclarar qué marca de reloj compró en realidad Frattini, porque repasando las distintas versiones se citan hasta tres diferentes y lujosos fabricantes.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de noviembre de 2003