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Descenso a la 'Posición Jaca', último enclave de la resistencia antifranquista

El parque de El Capricho, de la madrileña Alameda de Osuna, esconde sorpresas históricas. La más desconocida es la que alberga a 15 metros de profundidad: se trata de la Posición Jaca, el centro de mando donde el Ejército Republicano del Centro dirigió los últimos combates contra las tropas de Franco antes de la caída de Madrid en sus manos, en abril de 1939. Lo que hoy sólo las linternas permiten contemplar al público es un dédalo de pasillos y salas abovedadas de hormigón, unos 1.500 metros cuadrados, con zócalos de cerámica y herrumbrosas puertas con palancas diagonales para bloquearlas, a semejanza de las de los navíos de guerra. Pese a la desolación que la oscuridad insinúa, la vida fue posible bajo el cerco artillero gracias al borboteo que fluye aún hoy desde uno de los cuatro viajes de agua que cruzan el histórico jardín.

El Grupo de Estudios del Frente de Madrid, asociación apolítica civil para la defensa del patrimonio arquitectónico de 1936-1939, quiere ampliar las visitas públicas a este fortín subterráneo (de lunes a viernes, previa cita en Parques y Jardines, paseo de Recoletos, 12).

Esta asociación promete decorarlo con documentos que preserven la fisonomía del lugar y narrar la memoria de aquellos hechos: ésta fue la última posición de la jefatura militar comunista en Madrid, donde los coroneles Joaquín Barceló y Emilio Bueno pugnaron hasta su fusilamiento por impedir la capitulación del coronel Segismundo Casado ante Franco. En el contiguo edificio de los Osuna, bajo el despacho del general José Miaja, otro túnel guía por un laberinto de frescos subterráneos hacia una remota salida. La memoria de aquel drama alumbró 39 años después la senda de la reconciliación y la democracia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de octubre de 2003