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Los atentados del 11-S dieron un vuelco radical a todos los sectores implicados en la aviación

Los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington han provocado un serio daño en el sector de la aviación en todo el mundo. A partir del 30 de ese mes y con el temor a nuevos ataques, las compañías de seguros cancelaron todas las pólizas relacionadas con el mundo de la aviación. Desde compañías aéreas a los propios aeropuertos se encontraron sin cobertura de riesgos por atentados.

Durante buena parte del año 2002 y ante la situación de crisis vivida, los distintos Estados se hicieron cargo de estos riesgos, cubriendo temporalmente el hueco dejado por las compañías de seguros.

Pero tras el nerviosismo y la búsqueda de un nuevo modelo de responsabilidad, se ha vuelto a repetir el mismo esquema que funcionaba antes. Es más, se ha dado aún más pábulo a la iniciativa privada como lo evidencia las nuevas competencias de las compañías de seguridad en los aeropuertos, tras la aprobación el pasado diciembre del reglamento comunitario. Una medida que reduce el número de efectivos de las fuerzas de seguridad públicas.

Otra buena muestra es la multiplicación del coste de los seguros en las compañías aéreas. Este año, las más de 200 compañías adscritas a IATA pagarán 5.000 millones de euros por sus pólizas de seguros, cuando antes del 11 de septiembre de 2001 la cifra se elevaba a 1.700 millones.

Las compañías de seguridad españolas que denuncian la responsabilidad ilimitada que AENA les obliga a asumir en el nuevo concurso, explican que en otros países europeos se han adoptado decisiones menos drásticas.

Sus homólogas europeas también han tenido que suscribir pólizas por atentados terroristas, pero los gestores públicos de los aeropuertos o el propio Estado salen como responsables subsidiarios, una vez que se ha cubierto el importe suscrito en la póliza de seguros. Son los casos de Francia o Alemania.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de octubre de 2003