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La línea 9 no funcionará hasta final de 2005 por falta de trenes

El tramo Badalona-Sagrera estaba previsto que arrancase en 2004

La línea 9 tiene problemas. Y el más importante es la entrega de los 50 trenes que deben circular por ella. Cuando se adjudicaron las obras se preveía que el tramo entre la Sagrera y Santa Coloma, por un lado, y Badalona, por otro, estuviera listo a finales de 2004. El contrato de los trenes se adjudicó ya en el límite de plazo (diciembre de 2002), pero hoy por hoy no está firmado y su llegada hipoteca el arranque de la línea.

Una vez firmado, la empresa constructora (Alstom) necesita entre 18 y 24 meses para construir los trenes y luego hacen falta seis meses más para probarlos. Esto hace imposible que la línea entre en funcionamiento antes de finales de 2005, salvo que se utilicen trenes previstos para otras líneas, lo que también presenta algunos problemas.

La adjudicación de la construcción de 50 trenes a Alstom fue acordada el 12 de diciembre de 2002. Pero el contrato sigue sin estar firmado. Al fondo, un problema financiero. El Gobierno catalán decidió que en esta ocasión no se comprarían los trenes, sino que se alquilarían. Así conseguía aplazar el pago durante 17 años. El problema es que esto traslada el coste financiero a la empresa constructora. Para solventarlo se proyectó una sociedad financiera constituida por La Caixa, Caja Madrid, Société General y el Instituto Catalán de Finanzas. Pero ni la constitución ni los créditos consiguientes han resultado fáciles de tramitar.

El próximo mes se celebrará una reunión extraordinaria del comité ejecutivo de la Autoridad del Transporte Metropolitano para analizar la situación. En ningún caso se contempla la posibilidad de anular el pedido a Alstom, que tiene previsto construir los trenes en la factoría de Santa Perpètua de Mogoda. Pero sí se pretende ayudar a encontrar una solución al bloqueo actual. Alstom, una multinacional francesa que no pasa por su mejor momento, prefiere no decir nada. Todos los intentos realizados para recabar su versión de los hechos han topado con una voluntad de silencio por parte de la empresa, cuya dirección, sin embargo, ha estado amagando en los últimos tiempos con el cierre de la factoría catalana si no se le otorgaban determinados contratos. La línea 9 del metro tiene un diseño especial y los trenes están previstos para funcionar sin conductor. No hay ninguna otra línea en Barcelona de estas características. No obstante, el Gobierno catalán se ha planteado la posibilidad de utilizar trenes de otras líneas (la 3 y la 5, especialmente) en la línea 9 hasta que se disponga de los que tiene que construir Alstom. Esto no se podría poner en práctica de ningún modo en 2004 porque las líneas que podrían ceder trenes los necesitan ya que ni siquiera disponen de recambio para el caso de una avería.Restar trenes a la línea 5 para destinarlos a la 9 pondría en pie de guerra a los usuarios de la primera, ya de por sí insatisfechos con el servicio que hoy reciben. Sin embargo, se podrían utilizar los trenes encargados para estas líneas a CAF, que debe entregar la primera remesa de 11 unidades en 2005. Esto exigiría algunas modificaciones en los trenes o en la línea; sin embargo, fuentes del Departamento de Política Territorial aseguraron que los trenes ya están preparados para poder instalarles mecanismo de conducción automática aunque no lo lleven en un primer momento.

La fecha de 2004 para la línea 9 la dio Artur Mas el día en que anunció que el Consell Executiu había decidido aprobar la construcción de la línea. El proyecto de obra fijaba el plazo de entrega en 36 meses, a contar desde junio de 2001: es decir, el segundo semestre de 2004. Pese a ello, el propio conseller en cap insinuó hace unas semanas, en una de las varias inauguraciones de obras que se han realizado en la línea 9, que 2005 era una fecha más realista.

Un portavoz del Gobierno catalán sostuvo ayer que 2005 es la fecha idónea y que es preferible no correr a hacer las cosas mal, tanto en las obras como en el caso del contrato de los trenes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de octubre de 2003