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Más de 140 muertos en 14 meses de gobierno

Más de 140 muertos y centenares de heridos, según la Asamblea de Derechos Humanos, cuantiosas pérdidas económicas por los bloqueos y la paralización de las actividades, y mucha división y odio entre dos Bolivias, la de mayoría indígena y la de minoría blanca, es el balance de 14 meses de gobierno en el segundo mandato de Gonzalo Sánchez de Lozada. El presidente dimisionario gobernó por primera vez entre 1993 y 1997.

El Goni, como es conocido en Bolivia el ya ex presidente, retrasó todo lo que pudo el final de una crónica anunciada. Despreció a quienes exigían su renuncia, a los que calificó de narcotraficantes y anarquistas, mientras repetía que era el presidente constitucional y que no pretendía aferrarse al cargo. Actitud muy distinta a la que mantuvo en el año 2001, cuando estaba en la oposición al frente del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y pedía la dimisión del ex presidente Hugo Bánzer en 2001, por la falta de política económica. En la campaña electoral de 2002, el candidato Sánchez de Lozada prometía tener la solución de todos los problemas económicos que aquejaban a Bolivia.

Goni ganó las elecciones de junio de 2002 como candidato del MNR con el 22,4% de los votos, seguido del candidato del Movimiento al Socialismo (MAS), el aimara Evo Morales, que obtuvo el 20,97%. En tercer lugar quedó Manfred Reyes Villa, al frente de Nueva Fuerza Republicana, con el 20%. El 6 de agosto de 2002, Sánchez de Lozada asumió por segunda vez como presidente.

El nuevo mandato de Goni se convirtió en un calvario para los bolivianos, por el grado de violencia ejercida contra la población desarmada. El primer estallido se produjo los días 12 y 13 de febrero, a raíz de un motín de la Policía en La Paz por demandas salariales que degeneró en la peor ola de violencia desde 1980, con un resultado de 33 muertos.

El 15 de septiembre, comenzaron las protestas y disturbios contra la exportación del gas, que se extendieron a diversos puntos del país hasta culminar en la sangrienta jornada del 12 de octubre en El Alto, donde 29 manifestantes perdieron la vida por disparos indiscriminados de las fuerzas militares. El reguero de sangre continuó hasta hace dos días.

Catorce meses después de su investidura, el millonario empresario minero convertido en político se marchó de Bolivia. Cuando sus conciudadanos escucharon el mensaje de dimisión, el ex presidente había volado con apoyo de EE UU, el país que le educó y que probablemente le acogerá para un exilio dorado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de octubre de 2003