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Editorial:

Jóvenes con sida

El informe anual del Fondo de Población de la ONU se ha centrado esta vez en los adolescentes, que representan aproximadamente la sexta parte de los 6.300 millones de habitantes del planeta. Y como sucede últimamente con buena parte de los informes internacionales de todo tipo, ha sido el sida el fenómeno que más ha preocupado a los autores del trabajo. Cada 14 segundos un adolescente se contagia con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). El 50% del total de nuevos casos de infección se produce entre los jóvenes de 15 a 24 años, pese a representar el 16% de la población. En total son ahora 12 millones los jóvenes infectados por ese virus en todo el mundo.

La incidencia de la enfermedad en la juventud de las áreas más afectadas por la enfermedad, fundamentalmente el África subsahariana y algunas zonas del Caribe, va a tener un efecto demoledor en la economía de esos países, como puso recientemente de manifiesto el Banco Mundial. La franja más productiva de la población es la principal afectada, y la transmisión del conocimiento puede verse seriamente reducida, lo que incidirá negativamente en las futuras generaciones.

Ante este panorama desolador, los autores del trabajo subrayan la enorme importancia que tiene la educación sexual en el combate por atajar la expansión de este mal. Una educación que debe empezar a edad temprana. El informe señala que en los países más pobres los casos de violación de adolescentes son muy comunes, y cuatro de cada cinco chicas se casan antes de los 18 años. Dentro de dicha educación, los expertos de las agencias de la ONU y de las ONG contra el sida incluyen como imprescindible el aprendizaje del uso del condón.

Frente a ellos y frente a toda evidencia científica, la jerarquía de la Iglesia católica sigue empeñada en rechazar el uso del preservativo. Para defender esta posición, el cardenal Alfonso López Trujillo, responsable del Consejo Pontificio para la Familia, ha declarado a la BBC que los espermatozoides pueden atravesar fácilmente "la red formada por los condones" y también puede hacerlo el VIH, que es "450 veces menor". Responsables de la OMS no han dudado en decir que esto es falso. Declaraciones semejantes, sostenidas sobre el terreno por buena parte de los obispos africanos, pueden influir en personas de carne y hueso que se encuentran en situaciones de riesgo y pueden impedir que tomen las medidas necesarias para evitar el contagio. El Vaticano no parece ser consciente de la gravedad e irresponsabilidad de estas afirmaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de octubre de 2003