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LA POSGUERRA DE IRAK

Wesley Clark se estrena con éxito en su primer debate

Sin brillantez, pero con sobrada compostura, el ex general Wesley Clark, la nueva "estrella presidenciable" del Partido Demócrata, superó la prueba de su primer debate televisado. Al menos, la contienda entre la decena de aspirantes demócratas a la nominación presidencial resultó menos aburrida ahora que nueve de ellos temen al recién llegado. Nadie ganó, pero nadie perdió en el debate de Nueva York.

Howard Dean, que ha perdido resplandor desde la incorporación de Wesley Clark a la competición presidencial demócrata, puntuó de manera sensata la actuación del ex general: "Creo que ha estado muy bien. Su objetivo era no cometer ningún error". Y Clark no lo cometió. Desde el principio del debate, organizado en Nueva York por la cadena CNBC y el Wall Street Journal, Clark se vio obligado a asumir el papel de protagonista. Se le preguntó por un discurso que pronunció en mayo de 2001, cargado de elogios para el presidente George W. Bush y para otros miembros del Gobierno. También se le pidió que explicara por qué se ha abrazado al Partido Demócrata después de haber apoyado públicamente a otros presidentes republicanos, como Ronald Reagan o Richard Nixon.

Clark supo salir del callejón. Habló de su "increíble viaje político" en los últimos dos años y lamentó "haber pensado que el presidente elegido era un conservador compasivo. En cambio, no hemos obtenido ni conservadurismo ni compasión", dijo Clark, que ya ha conseguido esta semana la portada de Newsweek. Por si alguien le acusaba de ser (palabra de moda) neocon, Clark añadió una declaración liberal de principios: "Soy partidario del derecho al aborto, de la discriminación positiva, de la mejora del sistema sanitario. Soy partidario de que EE UU trabaje con sus aliados y que asuma su papel en la comunidad internacional".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de septiembre de 2003