Un tribunal islámico anula la lapidación de la nigeriana Amina Lawal

Otra corte de Nigeria castiga a la muerte a pedradas a un hombre por sodomizar a niños

Cruz Blanco|Agencias
Madrid / Katsina - 25 sep 2003 - 22:00 UTC

Amina Lawal no morirá lapidada. Con el voto de cuatro de los cinco jueces que revisaron la apelación, el tribunal islámico de Katsina (norte de Nigeria) la absolvió ayer de la pena de muerte por adulterio a la que había sido condenada en marzo de 2002. El veredicto se basó en que el tribunal islámico de Funtua que la sancionó cometió errores de procedimiento y no le permitió retractarse de una confesión en la que se reconocía culpable sin disfrutar de asistencia letrada. Otro ciudadano nigeriano fue castigado el martes a ser lapidado por sodomía.

La pesadilla de Amina Lawal ha terminado. Con la mirada dirigida al suelo, la mujer recibió el veredicto sentada en un banco de piedra situado al fondo de la sala de apelación de Katsina, ciudad convertida en centro de enseñanza del islam. Cubierta con un velo de color melocotón y con su hija Wasila en brazos, que pronto cumplirá dos años, Amina abandonó la sala en compañía de su abogada y amiga, Hauwa Ibrahim.

"Amina es libre, se le han retirado los cargos; Amina vuelve a la vida", declaró Ibrahim a la puerta del juzgado, mientras la liberada, de 31 años, y su hija eran trasladadas en un vehículo de la policía rodeadas de fuertes medidas de seguridad ante la presencia de islamistas que apoyan la sharía (ley islámica basada en el Corán) y de colectivos contrarios a la pena de muerte, apostados a la salida del tribunal.

Es una victoria de la ley, es una victoria de la justicia, de la dignidad y de los derechos humanos", añadió Ibrahim, que basó la apelación en que la acusada no había disfrutado de asistencia letrada ni del tiempo suficiente para responder a los cargos que se le imputaron por el tribunal de Funtua que la condenó en marzo de 2002 por haber mantenido relaciones extramatrimoniales. Además, Ibrahim alegó que sólo un juez estuvo presente el día de su declaración, frente a los tres fijados por la ley, y que la mujer no había sido sorprendida en el acto sexual del que se la acusaba.

A lo largo del proceso de apelación, que ha durado 18 meses, la letrada ha sido asesorada por la ONG francesa Abogados sin Fronteras. "La pena de muerte por adulterio es contraria a la Constitución nigeriana", dijo ayer el abogado François Cantier, "y la muerte por lapidación es contraria a los tratados internacionales contra la tortura que Nigeria ha ratificado", añadió.

Constitución y tratados internacionales que el presidente de la República de Nigeria, Olusegun Obasanjo apoya. Sin embargo, Obasanjo muestra una permisividad con los 12 estados del norte de Nigeria, de mayoría musulmana, que aplican la sharía como código penal. Permisividad que es atacada por las organizaciones defensoras de los derechos humanos. "El caso de Amina Lawal no debería haber pasado de un tribunal de primera instancia", declaraba ayer Amnistía Internacional (AI), protagonista de una vasta campaña internacional contra la pena de muerte y contra la lapidación de Amina. En favor de esta última llegó a recoger nueve millones de firmas (más de la mitad de España).

Castigo cruel

"El Gobierno de Nigeria debería introducir las enmiendas oportunas para declarar el castigo de lapidación como cruel, inhumano y degradante en todos los niveles de la legislación nigeriana, incluyendo la penal de la sharía", añade AI.

Minutos después de conocerse la liberación de Amina, otro tribunal islámico, el de Bauchi, comunicaba haber condenado a muerte por lapidación el pasado martes a un joven de 20 años, Jibrin Badaji, "por sodomía". Badaji se reconoció culpable de haberse acostado con tres niños

y de haberlos maltratado sexualmente en diferentes ocasiones a lo largo del año pasado. El juez del tribunal de Bauchi señaló que los niños habían recibido 50 varazos después de reconocer su participación en los hechos. Badaji dispone de 30 días para apelar.

Otros tres nigerianos están pendientes de apelación contra la pena de lapidación por haber mantenido relaciones extramatrimoniales: Yunusa Rafín Chiyawa, y la pareja Ahmadu Ibrahim y Fátima Usman.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de septiembre de 2003.

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