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Reportaje:

Mercamadrid se acerca a Tokio

La segunda lonja de pescado del mundo después de Japón renueva sus infraestructuras para alimentar su capacidad de distribución

En Mercamadrid no se duermen en los laureles y apuestan por la modernización. Hay que mantener el pabellón tan alto como se encuentra ahora. Es el primer mercado europeo en frutas, hortalizas y pescados, y el segundo del mundo, por detrás de Tokio, en pescados. "Pero sólo en volumen; en variedad de especies comercializadas somos los primeros del mundo", apunta Antonio Roldán, responsable de Mercados. En los puestos de este puerto madrileño se vendieron 1.750.000 toneladas de productos en 2002, que tras pasar por el comercio detallista, acabaron en nuestras mesas.

La actividad es constante. Mercamadrid sólo descansa los domingos y festivos. Las demás jornadas: abierto las 24 horas. Cada día acceden a las instalaciones una media de 15.000 vehículos y 25.000 personas. "Con este tránsito es necesaria una organización exhaustiva, que intentamos mejorar todos los días", explica Roldán. El año pasado la sociedad invirtió 7,6 millones de euros en modernizar las infraestructuras. Este desembolso se empleó en urbanizar un área del recinto, ampliar los muelles del Mercado de Pescados, finalizar su red de comunicaciones y en construir un nuevo centro administrativo.

Inversiones que siguen en 2003. "Para dar el mejor servicio", dice el director de Mercados, "nos estamos reformando permanentemente. Incluso estudiamos la posibilidad de ampliar el recinto a medio plazo. Ahora ocupamos una superficie de 1.761.568 metros cuadrados. Pero, lejos de lo inmenso que parecía cuando abrimos hace 20 años, el espacio se ha quedado pequeño. Para ello, contamos con una reserva de 30 hectáreas más".

Este año, junto con la asociación de Mayoristas del Mercado de Pescados, Mercamadrid acometerá la modernización de la nave de 33.000 metros cuadrados donde se comercializa el pescado. Está prevista una inversión de seis millones de euros. Habrá nuevos servicios, mejores condiciones higiénicas en la manipulación del producto, nuevas instalaciones refrigeradas... Y, entre otras reformas, será sustituido el pavimento.

Pero se está a la espera de la licencia, que no termina de llegar. "Las obras deberían haber empezado en agosto, cuando bajan las ventas y hay menos movimiento en la nave", informa el presidente de la Asociación de Mayoristas de Pescados, Francisco Ferrer.

"Las condiciones higiénicas y laborales actuales son buenas. Nos controla el Ayuntamiento, la Comunidad y Mercamadrid. Y, por último, pasamos el filtro del detallista, que es quien más sabe de pescado, pero no hay duda de que, una vez finalizadas las obras, el funcionamiento del mercado será inmejorable", asegura Ferrer.

Para Marcelino Carro, presidente de Adepesca, Asociación de Detallistas de Pescados de Madrid, y pescadero de toda la vida, el producto que ahora se adquiere en el mercado es excelente. "Aunque, por supuesto, una modernización siempre es bien recibida, porque lo importante es que el género que vendemos al ama de casa en nuestros comercios tenga la mejor calidad", precisa Carro.

También se están adoptando nuevas medidas para incrementar la vigilancia y seguridad. "Estamos desarrollando un sistema que permitirá el reconocimiento de las matrículas de los vehículos que accedan a Mercamadrid", explica Roldán. "Por supuesto, a quien llegue por primera vez a la Unidad Alimentaria se le informará de las gestiones a realizar para obtener la documentación, porque éste es un mercado abierto a todos los profesionales". Con este método, se evitará el acceso de personas que no estén debidamente acreditadas. En la actualidad no existe ningún impedimento para entrar en el recinto comercial. Se paga un peaje, según el tipo de vehículo, y nadie pregunta.

"En fechas señaladas como las navidades, sí hemos visto hasta a señoras con el carrito de la compra. Aunque no es lo habitual", señala un mayorista.

Mercamadrid dedica también tiempo y recursos a desprenderse de una forma adecuada de sus residuos. En 2002 reciclaron un 35% más con respecto al año anterior. Además, se construyó un almacén temporal de residuos "peligrosos", y de forma periódica se llevan a cabo análisis para controlar los vertidos líquidos y el nivel de ruido que producen las instalaciones. La empresa obtuvo el año pasado una certificación de AENOR por el sistema de gestión medioambiental implantado.

La organización es uno de los pilares del funcionamiento del complejo. Para evitar el caos dentro del recinto, cada colectivo tiene un horario marcado. Además, la construcción de rotondas en los cruces de calles ha mejorado la circulación. Los camiones con la mercancía empiezan a desfilar a las diez de la noche. La hora tope para descargar son las cuatro de la mañana. Y a las cinco de la mañana se abren las puertas de los diferentes mercados para que entren los compradores.

Mercamadrid se empezó a gestar en 1973, cuando se asociaron el Ayuntamiento de Madrid con la Empresa Nacional Mercasa. Así nació la empresa mixta Mercados Centrales de Abastecimiento de Madrid, SA (Mercamadrid), con el objeto social de promover y gestionar los Mercados Centrales y mejorar el ciclo de comercialización de los productos alimenticios.

En 1982 se abre el mercado de Pescados, y el de Frutas y Hortalizas inicia su actividad en febrero de 1983. El Mercado de Carnes llega en 1999. Antes, en 1987, iniciaron su actividad la nave de Polivalencia y la de maduración de plátanos. Desde aquellos comienzos, el volumen total de productos comercializados se ha triplicado, pasando de 500.000 toneladas a 1.750.000 toneladas en 2002, con un beneficio neto de 4,6 millones de euros.

Inmigrantes para aprender el oficio

"La mayoría de los alumnos que formamos en Mercamadrid son extranjeros", señala Antonio Roldán, director de Mercados de la empresa. "El porqué hay que buscarlo en la dureza de este oficio, tanto si uno es mayorista como minorista. Un detallista se levanta de madrugada para estar aquí a las cinco de la mañana, cuando abrimos. Y su jornada acaba, como pronto, a las nueve de la noche. Esto hace que los jóvenes con posibilidad de acceder a otros empleos abandonen este trabajo", explica Roldán.

Mercamadrid comenzó a impartir clases de manipuladores de alimentos en 1999, cuando recibió la autorización de la Comunidad de Madrid. En principio fueron sólo dos cursos, a los que asistieron 17 alumnos.

En cuatro años el panorama ha cambiado y en 2002 se organizaron 66 cursos, con 1.168 participantes. Se puede elegir entre cinco actividades: almacén frigorífico, carnes, frutas-hortalizas, pescadería y restauración colectiva. "Es una formación que te permite encontrar trabajo, e incluso, después de un tiempo, independizarte y crear tu propio negocio", mantiene Roldán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de septiembre de 2003

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