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AIRE LIBRE

Rumbo a la bahía de Santander

La vía verde del Pas, 34 kilómetros del valle de Toranzo a la ría de Solía

A pie o en bicicleta, un recorrido por el viejo trazado férreo entre Alceda y el puerto de Astillero, que se adentra en el verde paisaje pasiego donde antaño se cazaban osos y lobos.

La fértil vega del valle de Toranzo asienta sus hechuras en el curso medio del río Pas, entre prados y huertas. En esta tierra de provisión rica en recursos naturales, los asentamientos humanos han dejado su huella desde hace más de 20.000 años (pinturas rupestres de las cuevas de Puente Viesgo). A pesar de las transformaciones paisajísticas que ha sufrido el valle, por la sobreexplotación maderera y las variaciones del curso fluvial, todavía conserva rincones capaces de sorprender a los viajeros que descienden por el puerto del Escudo camino de la bahía de Santander.

Un modesto trazado ferroviario de vía estrecha inauguró sus pasos en 1898 desde la localidad de Astillero, al borde del mar, hasta el pueblo montañés de Ontaneda, a orillas del Pas. Un proyecto que nació con la pretensión de ser el primer tramo de una línea férrea que uniría la bahía santanderina con la meseta burgalesa, pero que nunca llegó a continuarse. Abandonado en 1972, este viejo carril sirve ahora de lecho a una vía verde diseñada para el disfrute de ciclistas y caminantes.

Por la orilla del Pas

El primer tramo, que discurre por el valle de Toranzo, parte desde el puente de Vejorís, en Alceda, y camina hasta otro puente, el de San Martín. El río desciende encajonado entre muros para evitar desbordamientos y riadas, que antaño arrasaron el valle más de una vez.

Mucho ha cambiado el rostro de estos paisajes desde que fueron exterminados los osos y lobos de sus bosques. Datos del Archivo Histórico Provincial relatan cómo en el año 1734 los alimañeros oficiales mataron en el término del valle 38 lobos, por los que cobraban del Ayuntamiento entre 30 y 60 reales por animal, dependiendo del sexo y la edad; incluso se menta a uno de los últimos osos cazado entre las jurisdicciones de Iguña y Toranzo, por el que se pagaron 1.000 maravedíes. Aquellas "hambrientas bestias feroces", como gustaban de llamarles en los escritos oficiales, fueron aniquiladas, y ahora, lo peor que te puede pasar en estas orillas es pinchar una rueda.

Vegetación ribereña

Prados con vacas, burros y algún caballo reviven un ambiente ganadero al paso por las localidades de San Vicente de Toranzo, San Martín, Santiurde y Corvera de Toranzo. En las cercanías de esta última, el cauce fluvial se muestra mucho más salvaje y pespuntado de una vegetación ribereña que se enmaraña entre zarzas, endrinos, majuelos y hiedras. El camino prosigue emparejado al río y en suave descenso hasta Puente Viesgo, pero antes se acercará a ver la torre medieval del convento de los carmelitas de Soto.

El trazo pierde de vista el río Pas tras salir de la recuperada estación ferroviaria de Puente Viesgo, junto a sus balnearios de aguas termales. En los próximos kilómetros hasta La Penilla, serán el río Pisueña y su valle de Cayón los que acompañen. Este tramo, hasta Sarón y Obregón, pasa más tiempo entre casas, carreteras, parques y pueblos que entre la campiña. Sin embargo, aunque diferente, el atractivo del trazado no cesa. Petirrojos, mirlos, ruiseñores, mitos, escribanos, camachuelos, gorriones y verdecillos se muestran a ciclistas y paseantes.

La última etapa de la excursión desciende entre la sierra de Cabarga y el monte Carceña por los dominios del valle de Villaescusa, con la mirada puesta en la bahía de Santander. Un solitario vial asfaltado de seis kilómetros atraviesa las tierras más bellas y boscosas de las cercanías de la capital cántabra entre robles, castaños, serbales y mostajos. Y al final, si no fuera por la industrializada imagen de Astillero, la llegada a la bella ría de Solía y el viejo puente de hierro sería la recompensa perfecta para esta excursión. Aun así merece la pena llegar hasta el final.

GUÍA PRÁCTICA

Dormir

- La Casona Azul de Corvera (942 59 64 00). General Díaz de Villegas, 5. Corvera de Toranzo. Casa de indianos del siglo XIX, en el valle de Toranzo. Habitación doble, de 63 a 78 euros.

- La Torrona de Toranzo (942 59 45 81). Barrio de Pedrazo, s/n. Corvera de Toranzo. Casona de piedra del siglo XVI, declarada bien de interés cultural en 1992. La doble, de 72 a 96.

- La Casona de Linares (942 59 04 35). Linares, 4. Selaya. Casona típica pasiega del siglo XVII, a orillas del río Pisueña. La doble, entre 33 y 45 euros.

- La Real Labranza Villasevil (942 59 65 10). Piedrahíta, 95. Villasevil de Toranzo. Antiguo palacete de 1883. Habitación doble, 106,25 euros.

Comer

- Posada de Pas (942 59 44 11). Carretera General, s/n. San Vicente de Toranzo. Cocina tradicional. Precio medio, unos 24 euros.

- La Granja (942 56 40 38). Carretera de Sarón-Villacarriedo. Santa María de Cayón. Junto al río Pisueña. Unos 18.

- San Jorge (942 59 75 78). Barrio Portilla, 56. Santiurce de Toranzo. Cocina regional. Alrededor de 15.

Visitas

- Museo etnográfico El Hombre y el Campo (942 59 43 48). Barrio Riancho, s/n. San Vicente de Toranzo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de septiembre de 2003

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