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Columna
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Senderos de penitencia

Y al cronista que le da grima que a Francisco Camps y compaña les peguen con las puertas de Bruselas en las narices. Y eso que la compaña es también otro pincel: Ramón Luis Valcárcel, presidente de la Región de Murcia. Ambos con el agua de la frustración al cuello, y con el agua del Ebro no más allá de las pantorrillas. Y es que se han topado con la comisaria europea de Medio Ambiente, Margot Wallström, y la dicha comisaria europea tiene una agenda tan apretada que ya no le cabe ni un mindungui más. De aquí hasta que despache con los técnicos designados por los organismos e instituciones implicados en el presunto travase de los caudales del Ebro y sus consecuencias, no parece que Margot Wallström vaya a ceder ni un ápice a las pretensiones de Camps y Valcárcel, que se han parapetado tras la ministra de Medio Ambiente, Elvira Rodríguez, para conseguir una cita, y que, según Font de Mora, primero se entrevistarán con Romano Prodi y Loyola de Palacio, para que no les salga la histeria. Hay que salvar, no ya las recursos hídricos para la agricultura, ni siquiera para los campos de golf y de los servicios de su entorno, que tanto juego y pasta dan, sino el prestigio histórico del imperio y de sus canijos poderes periféricos y tributarios de la Corte. Pero en Flandes se puso el sol y el imperio se quedó hecho unos zorros. Así es que ya no valen las apelaciones a los Tercios, a las lanzas, ni a un PHN, que más parece un muro de las lamentaciones, sospechoso encima de insolvencia. Dicen que Margot Wallströn es rigurosa, disciplinada, exigente, y al cronista se le antoja que también una miaja coronela y hasta algo comisaria no sólo del Medio Ambiente, sino de las brigadas internacionales de la ecología. La Wallströn no entra al bocadillo de mortadela, ni a la paella multitudinaria, ni al autobús, ni a los mítines al aguafuerte del pasado: entra al argumento, a la razón, a la matemática de los proyectos; y no se va por el voto demagógico, sino por la indagación de unos resultados, que apañen situaciones de emergencia, sin necesidad de provocar otros descalabros, ni agrias disputas de patio de vecindad.

Pero para Camps, ya enganchado a la retórica y a la rutinaria y desportillada estrategia del PP, es más fácil aducir una conspiración de la comisaria europea y de Joan Ignasi Pla, que anda con su modelo alternativo de PHN, bajo los improperios de Font de Mora: lo tiene bien calado y no para de expedirle descréditos. Mientras. y para que los nervios no se les suban por las paredes, tila para Camps y compaña: la Comisión Europea ha manifestado que los próximos 16 y 17 de octubre sólo ha invitado a la reunión técnica del Plan Hidrológico Nacional "a las organizaciones que han manifestado puntos de vista divergentes": hay que cubicar los caudales que el Ebro llevará en el 2010 y preservar el ecosistema del Delta, pero también afrontar las necesidades de unas tierras en los dominios de la sequía. ¿Que los políticos, de un lado y otro, no son capaces de conciliar soluciones, sin imponer unos el abuso de la mayoría absoluta? Entonces que se vayan: ya han revalidado su ineficacia y su soberbia. Como estos políticos de hoy, sean los ciudadanos de mañana, qué futuro nos espera, si no viene con la cantimplora bajo el brazo.

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