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Marlborough presenta las figuras radicales de la Escuela de Londres

La Galería Marlborough ha inaugurado esta semana en Madrid (hasta el 11 de octubre) una muestra que reúne obras del grupo de la Escuela de Londres. A la presentación acudió Geoffrey Parton, director de Marlborough en la capital británica y comisario de la exposición.

"La Escuela de Londres es un término que engloba a una serie de pintores que nunca han reconocido formar parte de grupo alguno", aseguró el galerista. Entre ellos destacan Frank Auerbach (Berlín, 1931), Francis Bacon (Dublín, 1909), Christopher Bram-ham (Bradford, 1952), Stephen Conroy (Helensburgh, Escocia, 1964), R. B. Kitaj (Ohio, Estados Unidos, 1932), Christopher Le Brun (Reino Unido, 1951), Celia Paul (Trivandrum, India, 1959) y Paula Rego (Lisboa, 1935), de quienes hay obra expuesta en la exposición y que mantienen una característica común, que defienden fervorosamente: una individualidad radical.

Muchos de estos pintores ya han exhibido sus obras en Madrid en muestras propias. La relevancia de esta exposición consiste en que se les presenta por primera vez como un conjunto. Están ligados por la fascinación de expresar los sentimientos más profundos de la existencia humana a través de la figura.

La abstracción ha predominado en el siglo XX, pero estos artistas consideran que la fuerza de la pintura figurativa se impone con más fuerza a la hora de intentar reflejar las contradicciones de la condición humana.

El término "escuela" acuñado desde 1976 sirvió al principio para definir al núcleo de Francis Bacon, Frank Auerbach y Lucian Freud. Después se han adherido otros nombres, como Le Brun, Conroy o Celia Paul, que han conformado así una identidad común en la que comparten y conciben su creación en el mismo contexto urbano.

Dibujos de Quintero

Paralelamente, se exponen en otra sala de Marlborough los dibujos y grabados de Daniel Quintero (Málaga, 1949), que está ya acostumbrado a presentar sus trabajos en diálogo con los trabajos de los artistas ingleses. "A los 20 años quieres colgar todas tus obras, mientras que a los 50 ya no te importa exponer en una sala pequeña porque eres tú quien lidera tu obra, eres tú quien decide lo que quieres exponer, ya tienes tu propia visión", afirma el artista.

Se trata de un creador que da una gran importancia a los detalles. En sus dibujos destacan una gran armonía, ligereza y limpieza de la imagen, así como un carácter lúdico, como se observa en El malabarista. Quintero considera que la frialdad y el morbo son necesarios en el arte, pero no deben ser utilizados de forma abusiva. "El artista debe expresarse como siente y como vive... Y yo me siento muy a gusto, por eso pinto así".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de septiembre de 2003