LA POSGUERRA DE IRAK | El desafío chií

Las milicias chiíes rechazan su desarme y negocian su papel como fuerzas de seguridad

Los militares de EE UU advierten que detendrán a cualquier civil que lleve armas en la calle

Las milicias chiíes desaparecieron ayer de la vista en las calles de Nayaf. Otra cosa es su desarme. Aunque en público todas las partes implicadas tratan de quitar hierro al problema, en privado tanto fuentes de la coalición que dirige Estados Unidos como muchos ciudadanos de a pie expresan su preocupación ante un ambiente potencialmente explosivo. "No vamos a buscar armas casa por casa, pero cualquiera que a partir del sábado exhiba un arma sin el correspondiente permiso, quedará detenido", reiteró un portavoz militar norteamericano.

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"No queremos ver a civiles armados por la calle", subrayó el capitán Edward Lofland, responsable de prensa de los marines en Nayaf. "Si la policía encuentra a alguien con un arma y sin la autorización de una oficina del Gobierno nacional o de las fuerzas de la Coalición, se la requisará de inmediato", explicó Lofland. "Estamos aquí para cooperar [con la policía], no para controlar a los iraquíes", subrayó.

Lofland había dejado un momento la reunión del consejo de seguridad local (representantes de partidos, notables y fuerzas de la coalición) en la que se iba a decidir la forma de actuación. "Apoyamos a cualquiera que desee ayudar en la seguridad, pero tiene que hacerlo bajo la dirección del Consejo de Gobierno", aseguró, dando un pista de por dónde pueden ir las cosas. Dado que la Asamblea Suprema para la Revolución Islámica en Irak (ASRII) está represenatada en el Consejo, podría encontrarse alguna fórmula para incorporar a los miembros de la Brigada Báder, su brazo armado.

"Resulta impensable que intente disolver a las milicias chiíes sin hacer lo mismo con los peshmergas (milicianos) kurdos", apunta un observador político. Sin embargo, el consentimiento tácito dado a los hombres armados de la ASRII para que mantuvieran el orden tras el asesinato de su líder, Mohamed Báquer al Hakim, el pasado día 29, ha servido de excusa para que un grupo chií rival, los seguidores de Múqtada al Sáder, ignoraran la prohibición de llevar armas en público. "Esto es un polvorín", advirtió una fuente próxima a las fuerzas ocupantes.

El responsable de prensa de la ASRII, Maan al Turaigi, aseguró ayer que "el despliegue de la fuerza popular para proteger la ciudad" se había hecho con el acuerdo de las fuerzas de la coalición. "Es una fuerza de seguridad para la mezquita y para proteger a los líderes religiosos", explicó. "Todos los partidos políticos han recibido también permiso para proteger sus sedes".

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Al Turaigi negó que los milicianos fueran miembros de la Brigada Báder, a la que EE UU exigió disolverse poco después de la toma de Bagdad. "Las fuerzas que vio en los controles cooperaban con la policía iraquí", afirmó. Al mencionarle que había 10 milicianos por cada agente y que además llevaban brazaletes que les identificaban como miembros de esa milicia, el portavoz de la ASRII no perdió la compostura. "El día del entierro de Al Hakim, todo el mundo se declaró miembro de a Brigada Báder, fue un símbolo", dijo.

Al Turaigi también negó la existencia de diferencias con Múqtada al Sáder: "Son sólo imágenes; tras la muerte de Al Hakim, todas las fuerzas chiíes están unidas". Tal vez. Pero el jóven Múqtada no esconde su desprecio por los iraquíes que cooperan con los ocupantes, y la participación de la ASRII en el Consejo de Gobierno contribuye a ello. Aunque a su edad (oficialmente 30 años, pero las malas lenguas dicen que sólo 26) carece de autoridad religiosa, su red de asistencia en los arrabales chiíes de Bagdad y la buena organización de sus protestas callejeras le han granjeado las simpatías de jóvenes radicales, desempleados y gente con poca formación. El propio Múqtada negó ayer que nadie le hubiera pedido desarmar a sus hombres, pero aseguró conciliador que obedecerá a la hawza, la máxima autoridad religiosa chií.

"La seguridad es una responsabilidad de las fuerzas de la coalición", dijo ayer el gobernador de Nayaf, Haider Mehdi. "Los jefes militares han entendido perfectamente las peculiaridades de esta ciudad santa y tras el atentado han mantenido discusiones con notables de la ciudad y representantes políticos sobre cómo mejorar la situación de seguridad sin violar los principios religiosos", aseguró conciliador. Según su relato, ya antes se había acordado un mecanismo para que "voluntarios chiíes" garantizaran el orden público durante el entierro de Al Hakim y la oración del viernes.

[Londres anunció ayer el envío inminente de 1.200 efectivos militares a Irak para intentar frenar la escalada de violencia que está viviendo el país en los últimos días, informa Reuters. Por su parte, los países de la Liga Árabe aceptaron que a la próxima cumbre de la organización asista como representante de Irak un enviado del Consejo de Gobierno iraquí].

Un soldado estadounidense vigila a varios detenidos durante una redada en la madrugada de ayer, en Tikrit.
Un soldado estadounidense vigila a varios detenidos durante una redada en la madrugada de ayer, en Tikrit.REUTERS

Sobre la firma

Ángeles Espinosa

Corresponsal para los países ribereños del golfo Pérsico, ahora desde Dubái y antes desde Teherán. Especializada en el mundo árabe e islámico. Ha escrito El tiempo de las mujeres, El Reino del Desierto y Días de Guerra. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense (Madrid) y Máster en Relaciones Internacionales por SAIS (Washington DC).

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