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El alcalde Gallardón asegura que 125 kilómetros de líneas de alta tensión serán soterradas en ocho años

Más de 125 kilómetros de líneas eléctricas de alta tensión desaparecerán de la capital en los próximos ocho años, según aseguró ayer el alcalde de Madrid y presidente en funciones de la Comunidad, Alberto Ruiz-Gallardón, tras la presentación del convenio firmado con Iberdrola el pasado 14 de mayo.

La empresa eléctrica soterrará o desmontará, según los casos, 125,84 kilómetros de estas líneas y blindará 16 subestaciones de transformación, es decir, las cambiará por otras más pequeñas, menos aparatosas y cubiertas. La inversión total del proyecto será de 322 millones de euros, de los que 22,2 serán aportados por el Ayuntamiento. La empresa pagará un tercio del coste de la eliminación de líneas y un 50% del blindaje de las subestaciones, según la propia compañía. El resto lo costeará el Gobierno regional.

Este proyecto liberará 177.500 metros cuadrados que el Ayuntamiento transformará en zonas verdes. También se obtendrán casi 55.000 metros cuadrados para uso residencial y 97.800 para el sector servicios.

Ruiz-Gallardón recordó que este proyecto, que se completa con el convenio firmado el año pasado con Unión Fenosa y por el que se soterrarán otros 156 kilómetros de líneas de alta tensión, pone en práctica lo que pidió en 1998 la Fiscalía de Medio Ambiente. "Se actuará primero sobre las líneas que la fiscalía considere que causan mayor impacto", dijo el alcalde en la subestación de Moncloa-Aravaca.

De los 18.000 kilómetros de líneas eléctricas que hay en la región, "más de 9.000 están soterrados o en vías de hacerlo", afirmó el consejero de Economía, Luis Blázquez. También asistieron al acto Pilar Martínez, concejal de Economía, y el director de distribución de Iberdrola, Javier Villalba. Todos destacaron que este proyecto mejorará la calidad de vida de los madrileños, pero también insistieron en que no se ha demostrado que las torres de alta tensión perjudiquen la salud de los residentes en los alrededores. Las asociaciones de vecinos de distintos puntos de Madrid, como Aravaca y Villaverde, exigen desde hace tiempo la retirada o enterramiento de las torres por miedo a que afecte a su salud.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de agosto de 2003