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La economía italiana roza la recesión tras caer el PIB un 0,1%

Los analistas prevén una recuperación en el próximo otoño

Los datos económicos hablan claro. Por segundo trimestre consecutivo, la economía italiana perdió fuelle, según las primeras estimaciones del Instituto Italiano de Estadística (Istat). El producto interior bruto (PIB) cayó un 0,1% en el segundo trimestre del año respecto al anterior, como ya lo había hecho en el primero, permitiendo a los puristas del lenguaje económico hablar de recesión.

Los técnicos del Istat alertaron ayer, al hacer públicos estos datos, del carácter provisional de la estimación, que no será definitiva hasta una nueva revisión, prevista para el 10 de septiembre. Sin embargo, el margen de maniobra es pequeño, con una economía que oscilará, en todo caso, entre la recesión o el estancamiento, una situación que afecta a cada vez más países europeos.

Los economistas prevén una tímida recuperación de la economía italiana en los dos próximos trimestres pero, aún así, será difícil que el Ejecutivo consiga alcanzar su previsión de crecimiento para el año, situada en el 1,1%. La Bolsa de Milán subió ayer un 0,64%.

El Gobierno acogió con calma unos datos esperados. "Ya sabíamos que la situación económica era difícil", declaró el viceministro de Economía, Mario Baldassarri. Sobre todo, porque coinciden con la tendencia a la baja que ha registrado la producción industrial en los dos últimos meses computados, que cayó un 7% en mayo y un 1,7% en junio.La economía italiana atravesó una situación similar, con dos trimestres seguidos de caída de la producción, en 1992, año fatídico en el que el desplome de la lira (entonces moneda nacional) obligó al Gobierno italiano a sacar la divisa del entonces Sistema Monetario Europeo.

La reducción del PIB es el resultado de descensos en la agricultura y en la industria italianas, aunque el sector de los servicios ha incrementado su valor, según el Istat.

Cambio de rumbo

Empresarios y sindicalistas consideraron ayer alarmante el dato facilitado por el Istat, por la repercusión que tendrá, necesariamente, en los Presupuestos y en la marcha del nuevo curso político y sindical. Guglielmo Epifani, secretario general del principal sindicato del país (CGIL), aventuró la necesidad de cambiar el rumbo de la política económica del Gobierno, "incentivando las inversiones en formación, infraestructuras e innovación tecnológica", sin recortar, por supuesto, el gasto social.

El número dos de la asociación empresarial Confindustria, Stefano Parisi, manifestó su preocupación por un dato "muy negativo" que vendría a demostrar que la economía italiana no sigue las pautas de la economía de Estados Unidos. Parisi pidió al Ejecutivo que elabore unos Presupuestos que "den confianza al mercado y pongan en marcha un sistema de incentivos".

La desaceleración económica se extiende por toda Europa. No obstante, en un informe publicado esta semana, el Banco Central Europeo (BCE) constata que hay "cada vez más motivos para esperar que la actividad económica se recupere gradualmente en el segundo semestre del año y se intensifique adicionalmente en 2004".

Como uno de los factores de riesgo para una mejora de la coyuntura, el BCE menciona el peligro que supone para el conjunto de la economía internacional el déficit en la balanza de pagos y las cuentas públicas de Estados Unidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de agosto de 2003