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OPINIÓN DEL LECTOR

Increíble

El verano está siendo largo y caluroso. Pero más que de temperaturas, quiero poner el acento en sus noches. Es decir que cuando harta de dar vueltas te enfrentas a la ventana y la abres para que pueda correr un poco de aire, te encuentras que lo único que entra es un ruido infernal que proviene de motos conducidas por jóvenes o no tan jovenes, que seducidos por el embrujo de estas noches, cabalgan al abrigo de su libertad. Martilleándote el cerebro con su tubos de escape trucados, sin olvidarnos de aquellos que se empeñan en que bailes con ellos la canción del verano.

Y como no podía ser menos, la flota de camiones nocturnos, sean basureros, jardineros... cuando la ciudad parece que ha recobrado por un momento la serenidad, entonces, aparecen ellos, En la madrugada del 3 de agosto un pequeño camión del Ayuntamiento de Valencia, dedicado a las recogidas de trastos viejos, era estacionado en la calle Músico Ginés durante cerca de media hora. Sí, media hora de sufrimiento, deseando que acabara pronto el trabajo, buscado por todas partes la figura del torturador. A la 1.45, el señor salió muy digno cuando realizó sus compras en el Open-Cor. Sólo le pido, que sus próximas compras las haga apagando el motor del vehículo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de agosto de 2003