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Crítica:

Una mirada a la intrahistoria

Con excesiva frecuencia, la historia de las guerras sigue estando limitada al recuento de las batallas, no siempre aderezado con la suficiente aportación de un conocimiento técnico que las haga inteligibles. Sin embargo, cada vez más, las implicaciones globales de la guerra son introducidas en el análisis histórico, de manera que las dos vertientes más destacadas del conflicto, la estrictamente militar y la política, se complementan arrojando luz la una sobre la otra. Es lo que sucede, por ejemplo, en el reciente libro de Michael B. Oren, La guerra de los Seis Días, publicado por Ariel, donde el minucioso relato de los acontecimientos bélicos se inserta en una visión general de las estrategias políticas y de los discursos que configuran el nuevo escenario que desde 1967 prevalece en el conflicto entre Israel y el mundo árabe.

A RAS DE SUELO. HISTORIA SOCIAL DE LA REPÚBLICA DURANTE LA GUERRA CIVIL

Michael Seidman

Traducción de Pablo Sánchez León.

Alianza. Madrid, 2003

338 páginas. 18 euros

Otra línea de renovación apunta a la intrahistoria de las guerras. Es lo que constituye el principal atractivo del libro de Michael Seidman sobre la contienda civil española, que nos llega con un título modificado para bien por la traducción. Dado el enfoque de la obra, resulta mucho más atractivo el español A ras de suelo que el inglés Republic of Egos. Estamos ante la Guerra Civil de Las bicicletas son para el verano, lejos de los desfiles heroicos y de las propagandas dirigidas a propiciar la victoria. Ciertamente, el resultado dista de ser perfecto, ya que posiblemente Seidman no conoce demasiado bien los antecedentes de los distintos actores antes de 1936, y ese conocimiento hubiera sido muy útil para entender las conductas posteriores. Falta en ocasiones un estudio pormenorizado de las crisis más significativas y de los tiempos que las determinan; así, en la penuria de los abastecimientos que explica la radicalización de las actitudes enfrentadas ideológica y prácticamente desde noviembre de 1936, o en la propia gestación de los hechos de mayo de 1937. Orwell no basta. Pero es que Seidman no pretende volver a contarnos la guerra, sino referir lo que sucedía en la sociedad republicana en el curso de la misma, con las consiguientes repercusiones en la marcha de la confrontación. Para ello se ha apoyado en fuentes de archivo, tanto de fondos propiamente militares como del Archivo de Salamanca, que revela así de nuevo su utilidad por encima de cuestiones de honor.

Sin duda, muchas de las apreciaciones de Seidman podrán ser modificadas por investigaciones puntuales. De momento, lo conseguido es suficiente: una nueva imagen de la guerra, con una población que trata de sobrevivir, huye de los combates o deserta, comete actos de barbarie y confraterniza con el enemigo en los frentes estabilizados. Interesa menos el diagnóstico global sobre la ineficacia de la República en cuanto a organización. Más el cuadro de sufrimientos y estrategias de salvación individual que la guerra trajo consigo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de agosto de 2003

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