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Decenas de miles de admiradores despiden a Celia Cruz en Miami

El adiós a la artista en Florida se convirtió en un acto anticastrista

Decenas de miles de personas convirtieron ayer en Miami el último adiós a la cubana Celia Cruz, fallecida el pasado miércoles en Nueva York por un tumor cerebral, en un acto de exaltación anticastrista. Hombres, mujeres y niños, que aguantaron bajo un sol de justicia la larguísima cola para despedir sus restos mortales, convirtieron a la cantante, entre llantos y gritos contra Fidel Castro, en un símbolo del exilio.

Con consignas como "¡Celia, te queremos!" y "¡Viva el Azúcar!"; indignación por el desprecio con que el régimen ha recibido su muerte -calificándola de "icono contrarrevolucionario", algo que criticó también ayer desde Brasil, el escritor Guillermo Cabrera Infante- y al son de sus canciones, unos 50.000 seguidores desfilaron por la mañana ante el féretro de la "reina de la salsa", aunque las autoridades esperaban que hasta que se cerraran las puertas de la Torre de la Libertad, donde se expuso el cadáver, la cifra superaría las 90.000 personas.

"¡Guapa!", le gritaron algunos frente al ataud cubierto con la bandera de Cuba y expuesto en el emblemático edificio de la pequeña Habana, como se conoce también a Miami. Allí estaba Celia de cuerpo presente, con vestido blanco, peluca color champán, pestañas postizas, las uñas arregladas a la francesa y un rosario entre sus manos. Uno de los momentos más emotivos del velatorio se produjo cuando llegó Pedro Knight, su esposo, quien estuvo varios minutos en silencio ante el cadáver de la que durante más de cuatro décadas fue su compañera.

El ataúd será trasladado hoy domingo, a Nueva York, donde la intérprete de La vida es un carnaval será enterrada el martes tras una misa en la catedral de San Patricio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de julio de 2003